De: El historiador y la prensa: Homenaje a José Miguel Delgado Idarreta, coord. par Nadia Aït-Bachir, Raquel Irisarri Gutiérrez, Víctor Rodríguez Infiesta, Rebeca Viguera Ruiz, PILAR, 2020, ISBN:978-2-9542554-7-7, p. 165-184.



La prensa local y el historiador : el ejemplo de la prensa de Ortigueira (Coruña).

 

 

Hace 40 años, en 1977, Bernard Le Gonidec, Jean-Michel Desvois,  y yo descubrimos en Ortigueira, en la imprenta-librería de David Fojo donde se seguía publicando (desde 1916) La Voz de Ortigueira (en adelante: LVO), «Semanario defensor de los intereses generales de Ortigueira y su comarca» [1],  unas colecciones más o menos completas de 22 periódicos publicados en el partido judicial de Ortigueira[2], entre 1883 y la fecha, e impresos los más en la misma imprenta establecida en 1889 y adquirida en 1892 por David Fojo Díaz[3]. Algo revelador de un fenómeno entonces no sospechado y luego confirmado por la estadística[4]: el auge de la prensa local en la España de finales del XIX y principios del XX, entre 1880 y 1920, y su relativa perennidad. De todos estos periódicos hicimos una precisa relación y primera descripción y de ahí surgió el proyecto de investigar conjuntamente con colegas de la Universidad de Santiago de Compostela «La prensa local en Galicia» [5].   

            El proyecto consistía en hacer un inventario y descripción de dicho acervo, según el modelo de vaciado elaborado en aquel entonces para la prensa en general, para « salvarla de l addestrucción o del olvido »; reconstruir el entorno de la prensa (los factores de aislamiento y comunicación, la realidad sociológica, económica y política); estudiar cada publicación individualmente para reunir el cuerpo general de información (estudio del contenido de las secciones, tiradas, difusión); sacar conclusiones sobre la función y el funcionamiento de la prensa local como pieza peculiar de un sistema articulado donde cada elemento encaja, se nutre o compite en cierta medida con los demás; proponer un método de análisis de una prensa local en Galicia, a contrastar con la de Bretaña.

            La prensa regional se hizo eco de la empresa[6], pero, salvo dos estudios de Gabriela Obregón sobre la prensa escolar en Ortigueira[7], el proyecto  no cundió.

            Cuarenta años después, me constan los límites de tales planteamientos,  por la ausencia de definición del objeto y de hipótesis sobre las causas del fenómeno, por el método demasiado empírico y la escasa atención prestada a la emigración.

            ¿De dónde nos venía ese interés por la prensa local de ámbito comarcal? Tal vez fuera una consecuencia de nuestra preocupación por estudiar la prensa como objeto y no como mera fuente[8], y por romper con una visión centralizada o nacional de la prensa, reivindicando la importancia de unas prácticas culturales « provincianas ». Y  también, además del «flechazo» que supuso encontrarse con tan cuantioso y casi primigenio acervo en una imprenta y librería en la que el tiempo parecía haberse parado, porque de Galicia se trataba y ofrecía la oportunidad de hacer un estudio comparado de las prensas locales gallega y bretona (ILUST. 1).

            Cuarenta años después, también caigo en la cuenta de que lo que se nos antojaba una empresa original, estaba muy en el aire.

            Si bien a finales del siglo XIX y principios del XX ya se había prestado alguna atención específica a la prensa regional, comarcal y local[9], mantenida, en cierta medida, por los centros de estudios locales del CSIC, coincidiendo con la incipiente afirmación y construcción  de las autonomías, en el campo académico empezaba a manifestarse una renovado e intenso interés por la prensa no madrileña ni barcelonesa: ahí están los trabajos pioneros de Celso Almuiña sobre Valladolid[10], los de Fernández Clemente y Forcadell sobre Aragón[11], pero también algún trabajo sobre la prensa oliventina o placentina[12], el primer trabajo de José Miguel Delgado sobre la prensa riojana (1981)[13], los trabajos mencionados por Ramón Villares Paz en su estudio sobre la prensa local gallega de 1984[14], o el libro de Jaume Guillaumet sobre La premsa comarcal : un model català de periodisme popular y el de M. Teresa Miret sobre la prensa en Igualada[15]. Esta línea de investigación se irá afianzando y ampliando a otras partes de la geografía española[16], hasta inspirar a finales de los años 1980, dos coloquios específicos:  en 1987, en Almería, las I Jornadas de especialistas de prensa local y regional[17] y en 1989, en Teruel, un encuentro sobre la cultura burguesa y las letras provincianas[18].

            Desde aquel entonces, sabemos que sobre la prensa local o comarcal ha habido más estudios y publicaciones hasta hoy. Y la noción de prensa local o comarcal o como se llame,. se ha vuelto más legítima y precisa. Por no dominar toda la bibliografía al respecto me limitaré a evocar lo que ha pasado en Galicia, muy específicamente en la comarca de Ortigueira.

            En Galicia, desde los años 1980, el inventario general de la prensa gallega ha venido completándose y precisándose[19] y, aunque las colecciones de periódicos locales distan mucho de ser aún de fácil acceso, se observa una voluntad de patrimonialización de los mismos[20].

            Algunas calas se han hecho en la prensa de algunas comarcas, bajo forma de estudios temáticos sobre la prensa brigantina, Monterrei[21], de la comarca de Ordes, Ferrol[22], etc. y, en 1992, Xosé López García dedicó un primer libro a A prensa local e comarcal en Galicia[23]. En 2004, Celso Almuiña publicó un estudio sobre la prensa chantadina[24].

             Por lo que a la comarca del Ortegal y a Ortigueira respecta, después de las contribuciones parciales de Antonio Rivera Losada, Luis Celeiro Álvarez, Manuel López-Foxo o Vicente Peña Saavedra[25], se ha observado un especial interés por lo que la prensa local dice sobre el agrarismo[26] y por los periódicos escolares[27], los más estudiados, con mucho. El que Álvaro Cunqueiro fuera redactor de Era Azul: guión de Falange Española de las J.O.N.S. de Ortigueira, publicado entre 1936 y 1939, ha sido motivo para que se prestara una especial atención a dicho periódico[28].

            En 2016, con motivo del centenario de LVO, la Universidad de Santiago de Compostela organizó un curso  cuyos resultados se han publicado en 2017. Con bastantes ecos en la prensa regional.

            Lo cierto es que, progresivamente, lo que podía haberse quedado en una reiterada celebración de aniversarios y de la perennidad de algunas cabeceras como LVO, el Heraldo de Viveiro,  o Comarcas del Eo y en una yuxtaposición de contribuciones puntuales, ha dado pie para unas muy positivas aportaciones y unos nuevos planteamientos, en un marco más global  y teórico[29].

            Se han registrado unas documentadas y rigurosas contribuciones a la  historia externa y, en menor medida, interna de LVO, y también del Heraldo de Vivero, La Comarca del Eo y  Las Riberas do Eo[30].

            En  la misma utilización de la prensa local como fuente, se notan unos novedosos planteamientos, como el aprovechamiento de LVO para una historia de la educación en Ortigueira[31], o la asociación, por los geógrafos, de la prensa local con la constitución de lugares centrales[32] y su calificación de prensa de proximidad por los especialistas de ciencias de la información[33].  

            ¿Cómo explicar el auge y la continuidad de dicha prensa? Unas primeras hipótesis acerca de la eclosión de la «publicística local» o «de corto radio» en Galicia, se pueden encontrar en el ya mencionado estudio que Ramón Villares le dedicó en 1984.

            En dicho estudio, al observar, la pregnancia en Galicia de una  prensa local de tipo religioso y confesional o más directamente política de «enorme capilaridad» y aún considerada ante todo como fuente histórica,  R. Villares vinculaba la propia dimensión local con el mismo hábitat gallego, su gran dispersión,  con la «riqueza denominativa» y «localización insólita» a que había dado lugar, ya destacada por J. A. Durán. Para Villares, la auténtica relevancia de esta prensa está «en su misma existencia en un momento histórico caracterizado por la uniformidad económica y política». Y entre los factores que explican su emergencia, destaca la existencia de medios técnicos, el progreso de la alfabetización y de la escolarización, la ampliación del espacio político con el sufragio universal y la aplicación de las luchas políticas a nivel de la localidad o de un distrito electoral, el papel del campesinado con su toma de conciencia política y el auge del asociacionismo, pero también de la pequeña burguesía local, de base comercial o profesional, integrada en un proceso de modernización de la sociedad gallega y el papel de los emigrados o de los retornados. Por mi parte, en 1989, en plan más descriptivo, di cuenta de una variedad de situaciones que podían explicar la emergencia de una prensa local en España[34].

            De lo aportado desde aquel entonces por las distintas contribuciones sobre esta prensa villega o no urbana[35], de proximidad, de corto radio, o de «ámbitos cerrados», en Galicia, y muy concretamente sobre la prensa de Ortigueira, Cariño o Cedeira, se pueden destacar varios factores técnicos o socio-culturales susceptibles de explicar el fenómeno, sin jerarquizarlos.

            Por ejemplo, la existencia de una imprenta en el mismo lugar o cerca, apta para la producción de una o varias hojas semanales, al margen de los trabajos de remendería y demás. Así fue en Ortigueira, a partir de 1888 hasta 1995[36].

            En la aparición de estos instrumentos de difusión y formación, desempeñan un papel señero, dicho sea con palabras de Ramón Villares, «las capas más concienciadas del campesinado y la pequeña burguesía local, de base comercial o profesional. Son los grandes impulsores, además de receptores, de la proporción más cuantiosa de esta prensa local ». LVO fue efectivamente un medio de difusión de las ideas de las asociaciones agrarias neutras de Ortigueira que en 1920 pertenecen a una Federación Agraria de Ortigueira que, durante la II República, llegará a contar 45 sociedades afiliadas y casi 3.500 asociados, y se puede enmarcar en la prensa agraria o agrarista.

            Dicha prensa es instrumento más de conquista o asentamiento del poder local, comarcal, regional, etc., de empoderamento, vinculado con intereses económicos y políticos; un elemento más en el tinglado caciquil. En el caso de LVO, como expresión de una alianza entre el campesinado y la burguesía villega, el periódico está al servicio de las ambiciones de Jesús Fojo Díaz y Leandro Pita Romero y, aunque no se dice muy a las claras, lucha contra los sectores católicos, muy concretamente los sindicatos católico-agrarios que llegarán a tener su propio órgano[37]. Fue, en algún momento, expresión de una concepción laica de la educación[38] y, de manera constante, de una exigencia de modernización de Ortigueira. De los sucesivas etapas de la prensa ortegana hasta 1936 da cuenta Anxo M. Rosende[39], pero quedan por precisar las siguientes.

            Para este municipio que antes de 1920 cuenta, según la Enciclopedia Espasa Calpe, con una aduana marítima, alumbrado eléctrico, bandas de música, dos colegios para niñas y escuelas nacionales, un hospital (San Roque), una sociedad de recreo e industrias de salazón, gaseosas, escabeches, chocolates, etc., la LVO, además de la defensa y fomento del campo y de la industria pesquera,  reivindica una mejora del sistema de comunicaciones con el ferrocarril de la costa[40] y más elementos de educación y cultura[41]. El empleo del castellano excepto para la parte literaria entre 1916 y 1936 también pudo responder a tal preocupación de modernidad y modernización.

            Para todos estos cometidos dispone del apoyo lejano pero efectivo de los emigrados y directo de los retornados, muy específicamente en el campo de la educación.

            Así las cosas, ¿cuál es la especificidad de esta prensa local, muy caracterizada por la presencia del núcleo o espacio principal de referencia y difusión en los títulos: La Voz de Ortigueira o La Voz de Cariño, El Faro del Ortegal, El Eco Ortegano, etc.

            Los contenidos más constantes están caracterizados por la proximidad, «aquilo que se pode ver, tocar, comprender e por tanto ser comprendido»  [42]y están lógicamente centrados en la comarca y el núcleo de referencia y ámbito «social-comunicativo»[43]. Como periódico de cercanía, da cuenta del registro civil (inclusive de las defunciones con precisión de las causas), de las peticiones de mano, de la llegada de forasteros; publica noticias del vecindario (“Fulano se ha roto el peroné”, puede ser una noticia), notas municipales, anuncios y esquelas; informa sobre la venta de bienes, el servicio diario de automóviles, el nuevo horario de trenes, , fiestas del pueblo aduana. periódico de cercanía. Con explícitas referencias a la organización territorial de la comarca o sea: a las distintas parroquias o aldeas (La semana en Cariño, Desde Loibas, De Landoy, De Senra, etc.). Algo explicitado en el periódico local por excelencia, como es el Boletín Municipal, cuando el Ayuntamiento de Ortigueira dispone que «se distribuyan (los boletines) convenientemente en seguida por todos los lugares, leyéndolo además a la salida de la misa popular y formando colección en cada Alcaldía de barrio para que en todo momento pueda verse y consultarse por los vecinos»[44] .

            Algo apetecido incluso por los lectores más lejanos como son los emigrados orteganos del exterior, por motivos obviamente más afectivos que funcionales: LVO no se olvida de ellos y tiene una sección «De Cuba».

            Pero esta prensa local puede tener una dimensión más global, al mantener permanentes articulaciones con la prensa regional o nacional de la que toma prestadas noticias o textos literarios, periodísticos o políticos (un artículo de Fraga Iribarne, por ejemplo) o líneas periodísticas como el folletín o la sección de modas o elementos de estilo y formales como son las decoraciones modernistas introducidas en la portada de la Revista Ortegana[45]. Se puede observar una  inserción regional o nacional de la temática local, con referencias a la actualidad regional (el tema de los transportes ferroviarios o marítimos, por ejemplo), nacional (las elecciones, la guerra de Marruecos) e incluso internacional (la revolución rusa de 1917). También pudo formar parte de una red, como Era Azul, al pertenecer a la prensa del Movimiento. A pesar de su preferente cobertura comarcal, LVO ha podido contar con hasta 136 corresponsales y mantiene relaciones con otros medios, como el cine, y luego la radio, la televisión y las redes sociales. El espacio de referencia de la prensa local o comarcal puede ser restringido pero no es estanco.

            Por muy local o comarcal que se autodefina, la prensa local o comarcal es, pues, una pieza más en el dispositivo comunicacional global —el lema de La Voz de Cariño era « Todo por el engrandecimiento y prosperidad de España »— y la introducción y permanencia de este nuevo medio en la sociedad tradicional (al margen de la prensa regional o nacional que también se difunde) es un factor relevante para romper el aislamiento geográfico y cultural. Para un determinado grupo social, pero con posibilidades de irradiación, actúa como «nexo de unión entre o vecindario, os emigrantes e os visitantes» [46]. De hecho, pretende instaurarse no solo como instrumento de presión en la lucha por el poder local, provincial o nacional, sino como centro para una nueva organización y estructuración mental, a partir de su espacio de referencia.

            Al dar a ver el mundo y explicarlo desde el propio espacio circundante y compartido, la prensa local también viene a ser un poderoso instrumento de identidad, latente en la noción de «orteganidad»  o eso de « llevar el municipio en la sangre ». La Voz de Ortigueira y otros periódicos locales son como unos espejos en los que se miran los lectores, con la posibilidad de marcar su especificidad con respecto al resto del mundo y no poco patriotismo de campanario. Es la afirmación contra cualquier centro de una España periférica, la propia comarca, pero conectada. Con Ramón Barro Bello se puede efectivamente decir que «LVO y los ortigueireses se han construido recíprocamente »[47].

            Queda por ver si o como tal identidad llegó o llega a rebasar los límites del espacio de referencia y contribuir a una identidad supracomarcal, regional, en este caso gallega.

            Muchas de estas dimensiones se encontraban ya en el editorial de El Condado de Ortigueira de 6 de enero de 1895 donde la prensa local se consideraba como un «centinela avanzado del movimiento general», un  «eco constante de las aspiraciones de todos», con una voluntad de «imparcialidad» e inspirada por la «idea del bien general», en pro de una Galicia «abocada a grandes progresos» y de un territorio, el de Ortigueira, «llamado  a grandes mejoras y conquistas civilizadoras», y por eso mismo, cada vez más necesitado de «defensa y protección», la de «nuestros amigos del país y de América», para el «engrandecimiento general de esta querida tierra» [48]. La misma voluntad de «hacer país», de contribuir al «florecimiento de esta comarca» y «laborar para su beneficio», se puede encontrar en los propósitos de LVO, en 1916, y no deja de llamar la atención el que tal voluntad siga en pie. (ILUST. 2).

            A pesar de los muchos adelantos en el conocimiento de La Voz de Ortigueira y de la prensa local, faltan aún, en mi opinión, más estudios empíricos,  lo que se llamaba «estudios de prensa», o sea: estudios tanto de los contenidos (con la imprescindible bibliometría de la superficie de los distintos ítems, de las secciones, etc.) y del estilo redaccional[49], o de las relaciones con las autoridades regionales o locales[50] , como de la propia morfología del periódico, de su evolución (número de páginas (de 2 a 8), formato, arquitectura, ilustraciones y fotos, etc.)  y su incidencia sobre el sentido de las informaciones ofrecidas. Todo esto en la diacronía: conste que, hasta ahora, nadie se ha tomado el trabajo de leer y analizar íntegramente los más de 5.350 números de LVO publicados durante sus 103 años de vida, sin hablar de las demás cabeceras mencionadas (ILUST. 3).

            También haría falta saber más de la vida económica de la frágil o perenne prensa local[51] y, por supuesto, de su lectorado: el número de suscritores o destinatarios[52], pero también sus características etno-sociológicas, sus prácticas lectoras de un semanario de fin de semana, su participación en la vida de un periódico físicamente tan próximo, la aparición de un lectorado femenino (cfr. las secciones « Femeninas » o « Frivolidades » en LVO) o de una sección de Deportes.

            Y en cualquier caso, importa recordar con Celso Almuiña que la opinión pública no se forma únicamente a través de los medios de comunicación social y en muchos casos ni siquiera de forma predominante por medio de éstos en las «pequeñas comunidades humanas donde todo el mundo se conoce. En estos casos, la letra impresa tiene un valor relativo y es preciso además conocer las específicas y particulares claves decodificadoras de los mensajes para poder penetrar en el sentido último de cada una de las unidades informativas y su capacidad a la hora de conformar opiniones públicas» [53].

 

            En 2019, la centenaria LVO sigue publicándose y también El Heraldo de Viveiro y La Comarca del Eo, y sigue interrogándonos tal fenómeno, no único, pero bastante excepcional por su intensidad y permanencia y  ahora perfectamente « enmarcable » en el conjunto de la prensa gallega y a su vez dentro de la prensa local/comarcal de toda España.

            El fenómeno no puede quedar en una entrañable reliquia digna de patrimonialización en tiempos de televisión y redes sociales[54]. Merecen ser interpretados algunos rasgos estructurales de dicha prensa como la proximidad, el corto radio de referencia y difusión, su misma funcionalidad y función informadora/conformadora que rebasa una finalidad meramente identitaria. La vinculación con otros espacios y el diálogo con otros medios de una publicación no tan solipsista como parece.

            Es preciso, estudiarlo en la diacronía, con la debida periodización, observando e interpretando las evoluciones habidas en las opciones técnicas, legales, ideológicas, su relativa plasticidad y el carácter no unívoco de su discurso. Distinguiendo entre el impacto en el acto (cada semana) y en el tiempo largo (semana tras semana), en la larga duración. Teniendo en cuenta la incorporación en la prensa regional de la función de proximidad en el ámbito local o la multiplicación de las fuentes y canales de información, la emergencia de un periodismo ciudadano y su permanente función de cohesión social y hasta de servicio público[55].

            Para que tales planteamientos puedan dar de sí para una problemática más general, será preciso compaginar dos objetivos aparentemente muy antinómicos: enfrentarse con la totalidad del objeto o segmentos temporales significativos y, al mismo tiempo, enmarcarlo en un dispositivo global de comunicación: desde la comunicación no impresa y la prensa del Ortegal, provincial, gallega y nacional hasta, al filo de los años, los nuevos medios de comunicación (radio, televisión, redes sociales).  Para poder llegar a aquilatar la posible originalidad y/o representatividad de la prensa local gallega comparada con la de otras comarcas.

            Cuarenta años después, volviendo a la propuesta de 1989 a propósito de la prensa local o comarcal[56], pero también regional, este historiador sigue abogando, para Galicia, España —­y Francia—, por una historia socio-cultural que, sin « cantonalismo cultural»  sepa tener el cuenta lo local y lo global —lo «glocal»[57] — para poder ofrecer una visión más exacta de lo que, fuera de las capitales y las urbes, pasó o está pasando, día tras día.

            A ver quien se anima.

 

 



[1] El periódico fue fundado en 1916 por Jesús Fojo Díaz, hijo de David Fojo Díaz (1862 (?)-

1930) y futuro alcalde de Ortigueira (1931-36) y diputado provincial en 1933,

como apoyo a Leandro Pita Romero (1898-1985), miembro del Partido Agrario Republicano, presidente de la Federación Agraria de Ortigueira en 1926, diputado en 1931, ministro en 1933. Entre 1965 y 1995, fue dirigida por David Fojo Salgueiro (1917-1995) , y desde esa fecha,  por Maricarmen (Carmiña) Fojo Bouza, a quien agradezco su muy atenta y amable cooperación en este trabajo que también se ha beneficiado de las aportaciones de B. Le Gonidec, Ramón Villares y Lois Celeiro.

[2] El partido judicial incluía los concellos de As Pontes, Cedeira, Cariño, Mañón, As Somozas, y Moeche. En 1900, Ortigueira contaba con 18.426 habitantes, 19. 422 en 1920 y 18.302 en 1970.

[3] Acción Agraria, Almanaque parroquial, La Antorcha, Boletín de los sindicatos Católico-Agrarios de Ortigueira, El Cabo Ortegal,  El Eco Ortegano, Era Azul, El Escolar, El Faro de Veiga, Hoja parroquial (Cedeira),  El Horizonte, Nueva Cedeira, La Opinión, La Opinión de Ortigueira,  El Ortegal, El Pueblo de Cariño, Revista Ortegana, Unión y Patria, La Verdad, Villalba y su comarca, La Voz de Cariño, La Voz de Ortigueira,  A estos títulos se han de añadir El Faro del Ortegal y El Condado de Ortigueira mencionados por Antonio Rivera en « Ortigueira y su prensa (La Voz de Ortigueira, 4 de junio de 1965) y El Gallego, El Eco de Ortigueira y El Eco de Villalba (1915), incluido en su lista por José Manuel Suárez Sandomingo in: Alba Silva Rodríguez (coord.), O impacto da prensa local na configuración do tecido social e político : o caso de « La Voz de Ortigueira », Coruña, Deputación Provincial, 2017, p. 35-36. También se publicó un Boletín Municipal (de Ortigueira) (cfr. Alba Silva Rodríguez (coord.), O impacto da prensa local na configuración do tecido social e político : o caso de « La Voz de Ortigueira », op. cit., p. 17).

[4] Y también, en el caso de Galicia, por el lugar que en la Gran Enciclopedia Gallega ocupan las reproducciones de las primeras planas de tantos periódicos gallegos  (cfr. Christine Rivalan-Guégo, Gran Enciclopedia Gallega (1974-1991). La forja de una identidad, Gijón, Trea, 2016).

[5] De este proyecto de Acción Integrada Interuniversitaria Hispano-francesa para 1981 entre la Universidad de Santiago de Compostela y la de Rennes 2, conservo toda la documentación.

[6] Véase el artículo de Bietio Rubido (actual director de ABC) en La Voz de Galicia de 6 de marzo de 1983.

[7] Gabriela Obregón, « El Escolar de Ortigueira : un periódico infantil de principios del siglo XX (Galicia, España) », in : Presse et public, Rennes, 1984, p. 73-85; « La emigración gallega hacia América en El Escolar », in : Universidade popular Ortigueira 1989, Ortigueira, Ayuntamiento de Ortigueira, 1990, p. 63-73.

[8] Véase, Jean-François Botrel; Jean-Michel Desvois, Paul Aubert, «Prensa e historia : para una historia de la prensa española», in : Santiago Castillo (coord.), Estudios sobre historia de España (Homenaje a Tuñón de Lara), Madrid, Universidad Internacional Menéndez Pelayo 1981, t. 2, p. 501-520.

[9] Véase Eugenio Carré Aldao, Un siglo de periodismo. 1800-1900. Apuntes para la historia del periodismo y la imprenta en La Coruña, Coruña, 1900; J. López Otero, El periodismo en Pontevedra. Obra que obtuvo el primer premio en el certamen celebrado en esta capital en diciembre de 1895, Pontevedra, Imprenta de Rogelio Quintana, 1899; Pablo Pérez Constanti, Notas compostelanas (Monografías históricas). T. I. Historia del periodismo santiagués, Santiago, 1905; José G. Páramos, Estudio bibliográfico y crítico acerca de la prensa periódica tudense, Madrid, Vda. de Pueyo, 1918. Véase también el pionero catálogo de Gómez Villafranca para Badajoz (Román Gómez Villafranca, Historia y bibliografía de la prensa de Badajoz, 1900 (reed. 1977).

[10] Celso Almuiña, La prensa vallisoletana durante el siglo XIX (1808-1894), Servicio de publicaciones de la Diputación provincial/Instituto cultural de Simancas, 1977, 2 vol. Véase también, del mismo autor, « Fondos y metodología para el análisis de la prensa local», in: Fuentes y métodos de la historia local, Instituto de Estudios Zamoranos « Florián Ocampo», 1991, p. 389-402 y su Catálogo de la prensa vallisoletana del siglo XX? Valladolid Secretariado de Publicaciones-Universidad, 1992.

[11] Eloy Fernández Clemente; Carlos Forcadell Álvarez, Historia de la prensa aragonesa, Zaragoza, Guara, 1979.

[12] Joaquín Rosado, La prensa periódica placentina, Almendralejo, Escuelas Universitarias Santa Ana,1981;  Jesús Rincón Jiménez, Los periódicos oliventinos, Escuelas Universitarias de Santa Ana, 1981.

[13] José-Miguel Delgado Idarreta, «  La prensa en La Rioja en el siglo XIX. Algunas notas para su estudio, in : Santiago Castillo (coord.), Estudios de Historia de España : homenaje a Manuel Tuñón de Lara, Vol. 3, 1981, p. 327-340 y « La prensa local en la Rioja del siglo XIX : estado de la cuestión », in : La prensa española durante el siglo XIX, I Jornadas de especialistas en prensa regional y local, Almería, Instituto de Estudios Almerienses, 1988, p. 59-64. En los siguientes años  (1991, 1993, 2000) su interés por el tema se irá ampliando a los primeros años del siglo XX, la II Répública y el primofranquismo

[14] Ramón Villares Paz, « Notas sobre la prensa local gallega en el primer tercio de del siglo XX », in : D. Bussy-Genevois (coord.), Typologie de la presse hispanique: actes du colloque, Rennes, 1984, Rennes, PILAR, 1986, p. 109-120 ; « Notas sobre a prensa local galega no primeiro tercio do século XX, de del siglo XX, Cuadernos de Estudios Gallegos, t. 35, 100, 1984-1985, p. 267-284.

[15] Jaume Guillaumet, La premsa comarcal : un model català de periodisme popular, Barcelona, 1983; M. Teresa Miret i Solé, La premsa a Igualada 1808-1982, Barcelona, Generalitat de Cataluña, 1983, 2 vol.

[16]  Véase, por ejemplo, en Galicia, la exposición « Prensa local del siglo XIX» a partir de las colecciones del Museo de Pontevedra, en 1984, y las

contribuciones al estudio de la prensa brigantina de Xesús Torres Regueiro (Anuario Brigantino de 1987, 1988, 1997 y 2007) y todas las publicaciones sobre la prensa  en Puerto Real (1985), Soria, Ávila, Albacete, Sevilla, Almería, Teruel, Granada, etc; en incluso sobre la prensa local madrileña (cf. Antonio Ruiz del Árbol Diez años de prensa local madrileña 1970-1980. Antología de textos, Madrid, Comunidad de Madrid, 1987).

[17] Véase I Jornadas de especialistas en prensa regional y local, Almería, Instituto de Estudios Almerienses, 1988

[18] Véase: M. A. Naval (coord.), Cultura burguesa y letras provincianas - Periodismo en Aragón (1834-1936), Zaragoza, Mira Ed., 1993.

[19] Véase Enrique Santos Gayoso,  Historia de la prensa gallega 1800-1986, Sada, Ediciós do Castro, Cuadernos do Seminario de Sargadelos 52,  1990  e Historia de la prensa gallega. 1800-1993, Cadernos do Seminario de Sargadelos 68, 1995, donde se inventarian y describen 3.323 títulos desde el siglo XVIII hasta 1993.      

[20] A pesar de la política de conservación del Museo de Pontevedra, de la Real Academia Galega, de la Biblioteca pública de A Coruña y la Biblioteca y hemeroteca dixital gallega, entre otras, muchas colecciones de prensa local o comarcal gallega siguen entre manos de particulares y/o incompletas y, por ende, de difícil acceso. La misma colección de LVO aún no ha sido digitalizada (menos los años 1936-1940 en la Biblioteca digital Memoria de Madrid) y se ha de consultar in situ, en la misma Imprenta Fojo en la cual, por lo visto, existe un proyecto de instalación de hemeroteca didáctica.

[21] María Isabel Villamarín Alonso, Análise da prensa local na comarca de Monterrei. Finais so século XIX a mediados do século XX, Santiago de Compostela, 2007.

[22] Véase: María Rosa Cal Martínez; Carmen Pérez Pais, Repertorio bibliográfico sobre a prensa galega, Santiago, Ediciones Lea, 1994.

[23] A prensa local e comarcal en Galicia[23]Santiago de Compostela, Lea, 1992

[24] Celso Almuiña, « Prensa y opinión pública en Chantada a comienzos del siglo XX »,  in: Andrés Pavón (coord.),  Crónicas Chantadinas, Círculo Recreativo Cultural de Chantada/Servizo de Publicacións da Deputación Provincial de Lugo, 2004

[25] Véase:  Universidade popular Ortigueira 1989, Ortigueira, Ayuntamiento de Ortigueira, 1990; Luis Celeiro Álvarez, El Escolar, El Faro de Veiga e La Voz de Ortigueira: dous xornais escolares da primeira década do século XX e un xornal comarcal, Santiago de C., Conselleria de Presidencia, 1989.

[26] Véase, por ejemplo, la tesina de Anxo Rosende Fernández sobre « o agrarismo na comarca do Ortegal» (1987) y su estudio sobre la vida política ortegana, in: Universidade popular Ortigueira 1989, Ortigueira, Ayuntamiento de Ortigueira, 1990, p. 45-62.

[27] Véase, además de los dos estudios ya mencionados de Gabriela Obregón, los de Xosé Antonio Neira Cruz: « El Escolar y El Faro de Veiga : dos periódicos escolares en los orígenes de la prensa local», Revista Latina de Comunicación Social,  n° 30, 2000;   Prensa infantil e escolar en Galicia,  Universidade de Santiago de Compostela, Tesis de doutoramento, 2001; « A prensa infantil e escolar na comarca do Ortegal : un caso paradigmático », in :  Alba Silva Rodríguez (coord.), O impacto da prensa local na configuración do tecido social e político : o caso de « La Voz de Ortigueira »op. cit., p. 93-100.

[28] Véase, además de A literatura galega durante a guerra civil (1936-1939) de Claudio Rodríguez Fer, Galipedia, Galicia Digital, e incluso Europeana, donde se reproduce el  n° de 4 de marzo de 1937 de Era Azul.

[29] Véase la monografía que Xesús López García le dedicó al tema, en 1992 (La prensa local e comarcal, Santiago de Compostela, Lea, 1992). En 1997, se celebraron las I Xornadas de Prensa local (véase: Alba Silva Rodríguez (coord.), O impacto da prensa local na configuración do tecido social e político : o caso de « La Voz de Ortigueira »op. cit., p. 32). 

[30]  Véase Alba Silva Rodríguez (coord.), O impacto da prensa local na configuración do tecido social e político : o caso de « La Voz de Ortigueira »op. cit., p. 123-146.

[31] Véanse los ya citados estudios de Xosé Antonio Neira Cruz.

[32] Véase Rubén C. Lois-González, « A importancia do estudo da prensa local para a xeografía; expriencias e posibilidades», in; Alba Silva Rodríguez (coord.), O impacto da prensa local na configuración do tecido social e político : o caso de « La Voz de Ortigueira »op. cit., p. 153-168.

[33] Véase Xosé López García, « Prensa comarcal: tradición e modernidade nos medios de proximidade», in Alba Silva Rodríguez (coord.), O impacto da prensa local na configuración do tecido social e político : o caso de « La Voz de Ortigueira »op. cit.,  p. 173-180.

[34] « La prensa en las provincias : propuestas metodológicas para su estudio», in : M. A. Naval (coord.), Cultura burguesa y letras provincianas - Periodismo en Aragón (1834-1936), op. cit., p. 15-37. También publicado en: Historia contemporánea, 8, 1992, p. 193-214.

[35] O sea: fuera de las 7 principales ciudades gallegas.

[36] A partir de 1995, LVO pasó a imprimirse en el taller de Gráficas Neira Brochs de Viveiro. Antes, en Cedeira, se había publicado  El Horizonte (1883),  La Verdad (1883-4) y El Meteoro (1884?).

[37]El  Boletín de los Sindicatos Católico-Agrarios de Ortigueira y después Acción Agraria.

[38] Por ejemplo, con la  exclusión de la asignatura de religión del currículo de las escuelas levantadas por los emigrantes (véase: Alba Silva Rodríguez (coord.), O impacto da prensa local na configuración do tecido social e político : o caso de « La Voz de Ortigueira »op. cit.,,  p. 106.

[39] In : Alba Silva Rodríguez (coord.), O impacto da prensa local na configuración do tecido social e político : o caso de « La Voz de Ortigueira »op. cit., p. 42-49

[40] El proyecto gestionado a partir de 1860, conoció un verdadero impulso en 1921, pero no llegó el ferrocarril hasta la década de los 60 (Alba  Silva Rodríguez (coord.), O impacto da prensa local na configuración do tecido social e político : o caso de « La Voz de Ortigueira »op. cit., p. 53).

[41] La tasa de alfabetización en Ortigueira en 1900 era de 23% y en 1920 de un 43%, tres puntos por encima del promedio de la provincia de A Coruña (40%). En 1917, La Voz de Cariño y El Pueblo de Cariño impulsaron una campaña en pro de la creación de una escuela propia para los 400 niños escolarizables y en 1977, LVO sirvió de apoyo para una suscripción pro construcción de un Instituto en Ortigueira (Alba Silva Rodríguez (coord.), O impacto da prensa local na configuración do tecido social e político : o caso de « La Voz de Ortigueira »op. cit., p. 22-27, 105, 113).

[42] Xesús López García in : Alba Silva Rodríguez (coord.), O impacto da prensa local na configuración do tecido social e político : o caso de « La Voz de Ortigueira »op. cit.,,  p. 177.

[43] Ibid.

[44] Cfr. Alba Silva Rodríguez (coord.), O impacto da prensa local na configuración do tecido social e político : o caso de « La Voz de Ortigueira »op. cit., p. 17.

[45] Cfr. Alba Silva Rodríguez (coord.), O impacto da prensa local na configuración do tecido social e político : o caso de « La Voz de Ortigueira »op. cit., p. 13.

[46] Luis Celeiro Álvarez, in : Alba Silva Rodríguez (coord.), O impacto da prensa local na configuración do tecido social e político : o caso de « La Voz de Ortigueira »op. cit., p. 170.

[47] Alba Silva Rodríguez (coord.), O impacto da prensa local na configuración do tecido social e político : o caso de « La Voz de Ortigueira »op. cit., p. 61.

[48] Alba Silva Rodríguez (coord.), O impacto da prensa local na configuración do tecido social e político : o caso de « La Voz de Ortigueira »op. cit., p. 147-148.

[49] El redactor principal parece ser que fue el propio director del periódico, pero LVO contó con algunos colaboradores, entre ellos varios maestros (cf. 120-122). De los colaboradores de La Comarca del Eo se dan una lista Javier Rivera y Pablo Villapol (in: Alba Rodríguez, Silvia, p. 145). Sobre la ampulosidad del estilo y la obsequiosidad con la gente principal (« llegó el opulento capitalista y culto letrado don Dámaso Calvo Moreiras »), véase Ranón Barro Bello in: Alba Silva Rodríguez (coord.), O impacto da prensa local na configuración do tecido social e político : o caso de « La Voz de Ortigueira »op. cit., p. 58-59.

[50] Véanse, por ejemplo, las planas censuradas por la Delegación de la Censura en Coruña, bajo el franquismo.

[51]  Lo que devengaban las ventas y las suscripciones, los anuncios, las aportaciones de los dueños de los periódicos metidos los más en otros negocios, el apoyo de la emigración y, en algún momento del Banco Pastor que ofrecía a los titulares de una cuenta corriente una suscripción gratuita a LVO (información de B. Le Gonidec).

[52] En 1921, LVO tenía más de 1.200 lectores. En 1987, su tirada alcanzaba los 3000 ejemplares: « dos que 200 se vendían na vila de Santa Marta, 1.200 ían para suscribcións no resto de España e 1.600 para suscribcións no extranxeiro» (Alba Silva Rodríguez (coord.), O impacto da prensa local na configuración do tecido social e político : o caso de « La Voz de Ortigueira »op. cit., p. 39).

[53] Celso Almuiña, « Prensa y opinión pública en Chantada a comienzos del siglo XX »,  op. cit. (sin paginación).

[54] A raíz de los ecos que tuvo en los medios la celebración en 2016 del centenario de LVO (cf., por ejemplo, « Un siglo de La Voz de Ortigueira», ABC Galicia de 8 de marzo 2016), se contempla la creación en Ortigueira de un museo didáctico.

[55] Algo destacado por la propia Diputación provincial de A Coruña, al referirse a la « utilidad y necesidad de los medios locales » (Alba Silva Rodríguez (coord.), O impacto da prensa local na configuración do tecido social e político : o caso de « La Voz de Ortigueira »op. cit., p. 8.

[56] Jean-François Botrel, « La prensa en las provincias : propuestas metodológicas para su estudio», op. cit., p. 35-36,

[57] Xosé López García, in : Alba Silva Rodríguez (coord.), O impacto da prensa local na configuración do tecido social e político : o caso de « La Voz de Ortigueira »op. cit., p. 174.