« En busca del lector (1968-2018) »


en Nadia Ait Bachir, Álvaro Fleites Marcos (eds.), Lectura y lectores (2a parte), Caen, PILAR, 2019, pp. 13-30

 

 

 

        

         Llevo medio siglo buscando al lector… Esta búsqueda la he enmarcado desde el principio  en un proyecto global en el que me planteaba la necesidad de una historia histórica de la literatura española de la Restauración (1868-1914), para lo cual, tras declararme « en contra de las exclusiones y la jerarquización de los valores literarios »[1] afirmaba la necesidad de  estudiar  los textos en situación de comunicación (« contemplar la obra en situación histórica de funcionamiento »), a pesar del insuficiente conocimiento de la lectura y de los lectores[2], según dos sistemas de exposición : la literatura como valor de cambio (producción/consumo) y como valor de uso (emisión-recepción). En 2004, he contado esta trayectoria investigadora, una como autoautopsia intelectual[3]

 

La búsqueda del público y del lector. Para lo que hoy nos interesa —el lector—, es importante recordar, pues, que para mí el receptor/consumidor solo fue uno de los componentes del sistema de comunicación, indisociable, pues, del emisor-productor, « siendo el medium-texto el lugar nodal de esta doble dimensión »[4], desde unos supuestos más influenciados por Mac Luhan o Escarpit que por Luckas o Goldman.

         Sin pretender dedicarme exclusivamente al tema, pues[5], en los años 1967-1968 he salido en busca del lector, una búsqueda que se me antojaba como imprescindible, y que me obligó primero a plantearme el problema de las fuentes de información sobre el receptor-consumidor histórico. De ahí que me empeñara en acopiar datos y en « inventar » fuentes. Algunas he encontrado, como unas estadísticas (los censos de población, por ejemplo), los registros de contribución industrial, unos archivos (del director de Madrid Cómico,  Sinesio Delgado, de la editorial Hernando, del librero ovetense Martínez, etc.), varios libros con huellas de lectura, bastantes representaciones gráficas de lectores (mi colección llega ahora a unos 150 ítems), algunos elementos de discurso sobre la lectura, etc. Sigo acopiando informaciones por muy mínimas que sean ya que un dato es un dato : algún papelito inserto en un libro[6], un almanaque Zaragozano  con cruces rojas, una frase, etc. y procuro interpretar cualquier indicio al respecto. Por supuesto, también me valgo de los egodocumentos, testimonios y recuerdos o del correo de los lectores[7].

         Como consecuencia de esta pertinacia no sé si bretona, al filo de los años, he podido ir dedicándole primero al público y luego al lector buena cantidad de estudios o calas,  casi siempre con intervenciones orales primero y sin que todo lo dicho se haya publicado, con una evolución en mis propios enfoques, desde una sociología de la recepción “marxista” hasta unos planteamientos más antropológicos, con unos inevitables solapamientos[8].      

 

1. Cuantificar. Para mí, se trató primero de procurar saber, según la fórmula de Larra,  quién era el público y donde se encontraba. Con el propósito de sentar bases sólidas y también rebatir ideas y cifras recibidas, he empezado a contar y cuantificar los lectores potenciales (los alfabetizados) entre 1860 y 1920[9], pero también los espectadores[10],  las tiradas y ventas de libros de Galdós, Ricardo León o Blasco Ibáñez[11], la oferta de periódicos y de libros e impresos[12],  con, cuando cabía,  unos criterios geográficos, sociológicos o de sexo.

         Por supuesto, también he aprovechado los resultados de otras investigaciones sobre bibliotecas privadas y públicas[13], sobre la difusión de la prensa[14], o sobre encuestas de lectura[15].

         Este afán por medir, cuantificar y conocer al público (noción que incluye a los espectadores, a los oyentes y a los lectores) y las existencias y flujos de bienes impresos, en una época en la que Noël Salomon ya exponía la necesidad de pensar en unas lecturas plurales[16], me ha permitido establecer que el 95% de los suscritores del Boletín del profesorado de la provincia de León eran maestros de escuela de la provincia de León, lo cual no es un gran descubrimiento, pero también que la muy analfabeta Andalucía tenía más lectores potenciales que la más alfabetizada Castilla la Vieja; que el porcentaje de mujeres capaces de leer y escribir creció más rápidamente que el correspondiente a los varones; que los suscritores del Madrid Cómico eran unos varones muy serios en su vida social y profesional y que no había suscritoras pero tal vez sí lectoras; que los Episodios Nacionales tuvieron más éxito que las Novelas contemporáneas ; que Ricardo León vendía más que Galdós (aunque en la larga duración no fuera así), con la consiguiente revisión del canon literario vs gustos de los lectores, algo en cierta medida confirmado por los inventarios de bibliotecas privadas y públicas llevados a cabo por otros investigadores; que había que corregir las cifras estrafalarias mencionadas a propósito de las tiradas dejando sentados algunos datos más seguros[17].

         Al mismo tiempo, iba descubriendo a unos lectores que no sabían leer como los que escuchaban a los ciegos expedendores de impresos, que asistían a las representaciones teatrales, o que leían imágenes.

         Pero si de esta manera ya llegaba a saber por donde iban las preferencias de algunos segmentos de la sociedad española, e incluso a conocer a algunos « lectores » concretos, aún me quedaba en la periferia del texto y no llegaba a saber todavía por qué y cómo leían.

                 

2. La sociología de la recepción. Al público lector también lo tuve en cuenta al estudiar algunos textos como Pequeñeces, del Padre Coloma[18], las historias de cordel de 1898[19] o La aldea perdida de Armando Palacio Valdés[20], desde la llamada sociología de la recepción, una recepción más bien pasiva que no obstante permitía observar ya la incidencia de las expectativas del « público » sobre las orientaciones del texto y la coincidencia o no entre el sentido ideado y el sentido atribuido, con un posible feed back. Con la preocupación, en aquel entonces, por denunciar las intenciones manipuladoras por parte de los artífices del texto y una posible alienación[21], aunque, después, con motivo de un estudio sobre Madrid Cómico[22], pude observar que se trataba de una alienación consentida y hasta deseada por sus lectores, suscritores y posibles colaboradores.

 

3. Los discursos sobre la lectura.  En esta perspectiva, entraba, claro está, todos los « factores externos », muy especialmente los discursos sobre la lectura y las imposiciones de los aparatos de mediación y su incidencia sobre la representación de la lectura.  Lógicamente he prestado mucha atención al discurso de la Iglesia católica sobre los buenos y los malos libros y la buena y la mala prensa[23], y en menor medida al de los libreros o de los bibliotecarios[24], con su pretensión a impedir la lectura de novelas o de ciertos periódicos o controlar a los lectores, y he podido observar el incumplimiento o el no acatamiento de las prescripciones por parte de unos cada vez más numerosos lectores. Y también, en su caso, que el discurso de las organizaciones obreras, aunque con otras preocupaciones, podía parecerse al de la Iglesia y dar unos resultados parecidos[25]. Inexplicablemente —o ¿ porque otros lo estaban investigando ?— casi no me he fijado en el papel de la escuela en la formación de los lectores y queda por hacer, para España, algo parecido a la obra de Hébrard y Chartier[26]. Lo cierto es que, en España, entre condenas y reticencias, se ha tardado bastante en dar por imprescindible la acquisición de la capacidad lectora…

         En aquel momento, en el campo de la historia, ya se estaba dando la transición de la historia social a la historia cultural, de lo cuantitativo a lo cualitativo de las masas al individuo, con evidentes consecuencias (más tarde me di cuenta de ello) en mis propios planteamientos, inclusive con respecto al lector[27].

 

El saber lectorial y el lector cooperador. A finales de los años 1980 es cuando, de mano de la escuela de Constanza[28] y de Umberto Eco[29], he llegado a contemplar el papel del lector (no del receptor) en la construcción del sentido, a observar como obraba en la obra/el texto, a partir de un pacto más o menos explícito, desde un saber lectorial preexistente o por construir –el poco, el mucho o el no saber—  y de paso a pretender caracterizar al lector por esas vías.   

         Analizando lo que Yser califica como «repertorio» o sea: «la parte constitutiva del texto que remite precisamente a todo aquello que es exterior al texto», «con todo el trabajo de transposición en el marco de la narración» y la posibilidad más o menos efectiva de compartirlo bajo forma de connivencia entre el narrador y el lector en el texto. Para, de esta manera, llegar a conocer al «intendierter leser» según Edwin Wolf, pero sobre todo la función que desde el punto de vista narratológico le atribuye el narrador, con todas las consecuencias sobre el funcionamiento del texto como programa/propuesta con el que se enfrenta el lector.

         Lo he intentado con el lector de Galdós[30], de Unamuno [31]y de Clarín[32] antes de enterarme de que Castellet, en 1957, en La hora del lector, ya había sentado el papel activo del lector como intérprete de textos dotados de valor estético (o no).  

         Fue un verdadero cambio de paradigma : del lector-receptor como pasivo y subordinado al lector activo y co-operador, corriendo parejo con la democratización de la lectura.

 

5. La sociología del texto. En la misma época, la sociología de los textos teorizada por Mac Kenzie y difundida por Chartier [33], esto es no solo el para o peritexto según Genette, sino toda una estética del libro,  me ha animado a analizar, a propósito de La Regenta y de otros objetos textuales, la función expresiva de los dispositivos formales que obran en el libro y su papel en la construcción del sentido por el lector. Algo que creo había intuido en  « La novela por entregas : unidad de creación y de consumo»[34], pero que apliqué explícitamente por primera vez a propósito de los Episodios Nacionales que para mí hasta entonces solo remitían a estadísticas, a partir de las fuentes disponibles en la Casa Museo Pérez Galdós[35]. He ido desarrollando eso de la « textualidad del libro/materialidad del texto »[36], y de la «enunciación editorial», como ahora digo, valiéndome de una noción acuñada por Emmanuel Souchier en 1998, procurando entender sus consecuencias sobre la lectura y sobre el lector[37] y ampliándolo a los demás dispositivos formales.

         A raíz de todos aquellos escarceos, he llegado a formular algunas propuestas para la investigación sobre el lector y a ponerlas por obra en la Historia de la edición y la lectura publicada por la Fundación Germán Sánchez Ruipérez en 2003[38].

 

6. Otras lecturas, otros lectores, otras maneras de leer.

           Tomando en cuenta todas aquellas lecturas no canónicas que había ido descubriendo y reivindicando para la historia literaria y cultural, bajo el marbete de lecturas del pueblo o literatura de masas[39], como la literatura de cordel, las novelas por entregas, los folletines, las novelas semanales, etc. he llegado a plantearme la cuestión de los « nuevos lectores », o sea : de los lectores adicionales pero también distintos[40], y, por ende, de unas maneras de leer distintas de las corrientemente admitidas o impuestas, destacando la pregnancia de la lectura oralizada o mediatizada.  

           Una consecuencia ha sido que lo que era aún abstracto y unívoco (leer, la lectura, el lector), se ha ido diversificando (los lectores) y encarnando (un lector), en una perspectiva cada vez más antropológica, también aplicada al teatro[41].

           De esta diversidad y diversificación dan cuenta algunos estudios sobre las nuevas o antiguas  maneras de leer: los oyentes de los ciegos, el grado cero de la lectura de los pliegos de aleluyas, el «lectoyente»  al que se le dice « escucha lector »[42], la lectura en voz alta y como arte[43], y sobre unas nuevas o antiguas prácticas relacionadas con el impreso[44], desde otras expectativas.

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         En cuanto al  lector empírico, « real », de carne y hueso y no de papel o in vitro, « historiquement et socialement situés »[45], tras una primera incursión galdosiana[46], he seguido buscándolo retrospectivamente, interpretando las huellas dejadas por los lectores en los libros y demás impresos[47],  desde una como arqueología de las prácticas y de los usos.

         Con algunas consecuencias de monta, como caer en la cuenta que la lectura oral u oralizada o mediatizada es la que predomina en el siglo XIX (ser lector sin saber leer),  que por muy analfabetos que fueran los iletrados supieron incorporarse en la cultura dominante[48], que lo mismo que existe una hiperlectura, se ha de tener en cuenta una hipolectura, o que las imágenes se leen, etc.

 

7. Leer imágenes. Entre estas otras maneras de leer, y como consecuencia de los primeros estudios sobre sociología del texto, he « descubierto » el protagonismo de la imagen icónica en las lecturas del siglo XIX y antes[49], toda vez que los impresos son a menudo unos mixtos de letra e imagen.

           De ahí unos estudios encaminados a contemplar la especificidad de la imagen en el proceso de lectura: su inmediatez (no requiere aprendizaje), su peculiar ergonomía, el efecto suspensivo que produce en la lectura tipográfica[50];

su papel incitativo/incentivo (por su carácter simbólico-suntuario) y funcional pedagógico (como prefiguración o validación del sentido por la materialización/visualización de algo que el texto queda en estado virtual[51]). Su relevancia en el proceso de incorporación en la cultura escrita al explicar, clarificar o hacer manifiesto el propósito del texto, cuando se halla asociada con el texto o en situación de subordinación (la imagen analógica y mimética) y hasta llegar a una inversión (el texto como comentario de la ilustración, en las Ilustraciones, por ejemplo) e incluso a una desvinculación del texto y una como autonomía —la imaginatura[52]—, con la lectura de unas series ordenadas de imágenes[53].

           Y en total, reivindicar con visos cuasi teóricos « la dignidad » y la relevancia de la imagen y de su lectura[54].

 

8. Las representaciones de la lectura. Con la idea añeja de documentar históricamente las situaciones de lectura —su ergonomía, por ejemplo—, pero aún más el discurso (gráfico) explícito e implícito al respecto, sobre el valor simbólico del libro y de la lectura, sobre la lectura « soñada », he llegado, por fin, a estudiar las representaciones del lector y de la lectura.

         Esto fue después de coleccionar o reunir unas 150  imágenes españolas del siglo XIX y XX, aunque posiblemente influenciadas por unos esterotipos foráneos.

          El examen de las representaciones de las lectoras me ha permitido vislumbrar  una innegable evolución : de pensativa a activa, de madre educadora a lectora, a pesar de una visión masculina poco favorable en general, en un sistema de representación que solo por referencia al modelo varonil de la lectura puede ser interpretado[55].

           Ampliando el análisis a los varones y niños[56], he podido ver y sentir la pregnancia de dicho modelo (varonil y adulto), a pesar de algunas conductas transgresoras (efectivas o deseadas) y también, al par que algunas maneras de leer (el peródico sábana, por ejemplo), cierta idea del libro, del impreso —su valor simbólico, sin fiarme del todo de la veracidad de las situaciones representadas[57].

           Sobre otras representaciones del lector,  remito a los estudios sobre las figuras del lector o el lector como personaje[58].

          

¡Cara al futuro ! Con esta evocación de un recorrido medio secular, no pretendo ofrecer ningún modelo : lo mío ha sido y sigue siendo unas calas y pocas teselas para un mosaico o fresco inacabado, tal vez inacabable, y me quedan por estudiar los discursos sobre la lectura, el sesgo sexual, más prácticas asociadas con la lectura, como recortar, pegar, etc., el lector católico, y, por supuesto, redactar una historia de la prensa y de la literatura desde el punto de vista del lector/de los lectores[59]. Casi nada.

         Sí me atrevo, para terminar, a hacer algunas recomendaciones :

- no darse por vencido antes de empezar, a la hora de plantearse la cuestión de las fuentes para el estudio del lector, sino buscarlas y recaudarlas, por muy ínfimas que sean.

- desconfiar de una lectura anacrónica y experta y contemplar, no al lector global, ideal, formal o abstracto, sino a unos múltiples lectores históricos, teniendo en cuenta su relación polisémica y única con unos textos y unas imágenes, según unas modalidades heterogéneas (determinadas por unas aptitudes muy dispares) y unas expectativas muy variadas y a veces insospechadas reveladas por unas lecturas más éticas que estéticas[60], incluyendo, siquiera como hipótesis, la trangresión de lo « esperado », de lo conforme, de lo prohibido, el contrasentido. Rompiendo, desde luego, con la actitud totalitaria del hiperlector autoproclamado como autoridad.

-tener en cuenta la ecología de la lectura: lo que acompaña a la lectura y al lector e influye en la manera de leer y en el sentido.

         Todo esto para, como menos, para dar el valor más adecuado a una información, a cualquier dato encontrado en un periódico o un libro.

         Y atreverse con una inversión radical de la perspectiva, situándose desde el punto de vista del lector histórico, lo cual no quita que, para una historia cultural del impreso, valga cualquier estudio de una de las múltiples dimensiones de la lectura, toda vez que no se nos olvide poner el necesario tejido conjuntivo[61].  

         Hasta que, por fin, llegue la hora del lector.

 



[1] Pour une histoire littéraire de l'Espagne (1868-1914), Lille, Atelier National de Reproduction des Thèses, 1985, p. XX.

[2] « Pour une histoire historique de la littérature espagnole », in : Histoire de la littérature espagnole contemporaine. XIX-XXème siècles. Questions de méthode, Paris : Presses de la Sorbonne Nouvelle, 1992, p. 35-57 (Versión en inglés: « A contribution to an 'historical history' of literature », Journal of European Studies, vol. 21. part 1, n° 81, 1991, p. 55-66).

[3] « De la historia de la literatura a la historia cultural : ensayo de autohistoriografía », Revista de historiografía, 2004, n° 1, p. 10-19.

[4] Pour une histoire littéraire…, op. cit., XXXV,

[5] Cfr. mis estudios sobre la condición del autor, sobre la librería y demás temas en  http://www.botrel-jean-francois.com/ y http://www.cervantesvirtual.com/portales/jean_francois_botrel/. Los estudios citados en adelante vienen precedidos de un * cuando están colgados en mi página web y de dos ** cuando en la Biblioteca virtual Miguel de Cervantes.

[6] Véase, por ejemplo, en la ilustración n° 1, la apreciación sobre la lectura de La Bruja blanca de Julio Ascano (publicado "con licencia eclesiástica" en la Biblioteca de El Eco de la cruz de Zaragoza) hecha en 1923 por una tal Enriqueta a las obreras de un taller.

[7] Cfr. por ejemplo, Baroja  Pío, Desde la última vuelta del camino I. B. Tusquets 2006, pp. 371-374), o el estudio de Danièle Bussy-Genevois sobre « El correo de los lectores en Ellas, 1932-1935 », en Danièle Bussy Genevois, La democracia en femenino. Feminismo, ciudadanía y género en la España contemporánea, Zaragoza, Prensas de la Universidad de Zaragoza, 2017, p. 23 y ss.

[8] Debidos a que esta producción oral cuya importancia quedó destacada por Françoise Waquet (Parler comme un livre. Oralité et savoir savant (XVIe-XXe siècle), Albin Michel, Paris, Albin-Michel,  2003), aveces solo la publiqué años después como en el caso de mi estudio sobre Pequenneces leído en  1971 en el II Coloquio de Pau ( “Le succès de Pequeñeces du Padre Coloma”) y publicado en 1999 o sobre el lector de Clarín, leído en La Coruña en 2001 y publicado en  Oviedo en 2013.

[9] « L'aptitude à communiquer : Alphabétisation et scolarisation en Espagne en 1860 à 1920 », in : De l'alphabétisation aux circuits du livre en Espagne. XVIème - XIXème siècles, Toulouse, CNRS, 1987, p. 105-140 ; Libros, prensa y lectura en la España del siglo XIX, Madrid, Fundación Germán Sánchez Ruipérez, Ed. Pirámide, 1993, p. 303-331.

[10] « Quelques documents sur les premières représentations de Frei Luís de Sousa (1843-1850) », in : Etudes luso-brésiliennes, Paris, P.U.F., 1966, p. 7-24 ; « El teatro en provincias bajo la Restauración : un medio popular de comunicación »,  Bulletin Hispanique, Bordeaux, LXXIX, n° 3-4, juil. - déc 1977, p. 381-393.

[11] *« Le succès d'édition des œuvres de Benito Pérez: essai de bibliométrie. I », Anales de Literatura Española,  Alicante, 1984, n° 3, p. 119-157 ; * « Le succès d'édition des œuvres de Benito Pérez Galdós : essai de bibliométrie. II », Anales de Literatura Española, Alicante, 1985, n° 4, p. 29-66 ; « Ricardo León : éxito editorial y crematística », in : Homenaje a José María Martínez Cachero, t. II, Oviedo, Universidad de Oviedo, 2000, p. 263-275 ; « La recepción de la obra de V. Blasco Ibáñez en Francia (1902-1938) », in : J. Oleza, J. Lluch (eds.), Vicente Blasco Ibáñez : 1898-1998. La vuelta al siglo de un novelista. Actas del Congreso Internacional celebrado en Valencia del 23 al 27 de noviembre de 1998, Valencia, Generalitat Valenciana, 2000, p. 967-976.

[12] «Estadística de la prensa madrileña de 1858 a 1909, según el Registro de contribución industrial », in : Prensa y sociedad en España : 1820 - 1936 , Madrid, Cuadernos para el Diálogo, 1975, p. 25-45. Reproducido en :  Libros, prensa y lectura, op. cit., p. 360-379 ; « La diffusion de Madrid Cómico (1886-1897) », in : Presse et public, Université de Rennes 2 Haute-Bretagne, 1984, p. 21-40.La Sociedad de ediciones literarias Ollendorff (Contribution à l'étude de l'édition en langue espagnole, à Paris, au début du XXème siècle), Talence, Institut d'Études Ibériques et Ibéro-américaines, 1970.Version espagnole in : Libros, prensa y lectura en la España del siglo XIX, Madrid, Fundación Germán Sánchez Ruipérez, 1993, p. 578-662; Estadística bibliográfica retrospectiva « Para una estadística bibliográfica de la España contemporánea. Reflexiones y sugerencias », in : Varia bibliographica. Homenaje a José Simón Díaz, Kassel, Ed. Reichenberger, 1987, p. 105-113. (Reproduit in : Libros, prensa y lectura, op. cit.,  p.345-359)., en tiempos de la Regenta « España, l880-l890 : el naturalismo en situación », in : Realismo y naturalismo en España en la segunda mitad del siglo XIX, Barcelona, Anthropos, l988, p. l83-l97 ; * « Le roman en Espagne au temps de La Regenta : tendances et statistiques », Co-textes, n°18, 1989, p. 5-22 ; «Les historias de colportage : essai de catalogue d'une bibliothèque bleue espagnole (1840-1936) », in : Les productions populaires en Espagne (1850-1920), Paris, CNRS, 1986, p. 25-62; «La serie de aleluyas Marés, Minuesa, Hernando», in : J. Díaz (dir.), Aleluyas, Urueña, tf! etnografía, 2002, p. 24-43.

[13] Véase "Les recherches sur le livre et la lecture en Espagne (XVIII-XXe siècles)", Bulletin de la Société d'Histoire Moderne et Contemporaine (supplément à la Revue d'Histoire Moderne et Contemporaine, t. 4l), l994/3-4, p. 49-57. Reproducido en R. Chartier (éd.), Histoires de la lecture. Un bilan des recherches, Paris, IMEC, 1995, p. 51-63. Version actualisée in : Revista de História das ideias. O livro e a leitura, 20, 1999, p. 315-33; « La cultura escrita en España (1833-1936): balance y perspectivas » (Revista Brasileira de História da Mídia, vol.4, n°. 2, jul./dez. 2015, pp. 11-23 (http://www.unicentro.br/rbhm/ed08/dossie/01.pdf).

[14] Cabrera, Mercedes ; Antonio Elorza,  “Datos para un estudio cuantitativo de la prensa diaria madrileña (1850-1875),  in : Prensa y sociedad en España 1820-1936, Madrid, Cuadernos para el Diálogo, 1975, p. 47-147.

[15] Rivalan-Guégo, Christine,  Lecturas gratas o ¿la fábrica de los lectores?, Madrid, Calambur, 2007.

[16] «Algunos problemas de sociología de las literaturas de lengua española», in : J.-F. Botrel, S. Salaün (ed.), Creación y público en la literatura española, Madrid, Castalia, 1974.

[17] No he dejado de cultivar tal línea; cfr., por ejemplo, ** « Leer en Asturias  a finales del XIX », in : N. Ludec, F. Dubosquet-Lairys ; J.-M. de las Voces (ed.), Prensa, impresos y territorios. Centros y periferias en el mundo hispánico contemporáneo. Homenaje a Jacqueline Covo-Maurice, Bordeaux, Université Michel de Montaigne-Bordeaux 3, PILAR, 2004, p. 131-145.

[18] « La recepción de Pequeñeces del Padre Luis Coloma », in : Anthony H. Clarke (ed.), A further range. Studies in Modern Spanish Literature from Galdós to Unamuno. In Memoriam Maurice Hemingway, Exeter, University of Exeter Press, 1999, p. 205-218.

[19] « Nationalisme et consolation dans la littérature populaire des années 1898 », in : Nationalisme et littérature en Espagne et en Amérique Latine, Université de Lille III, 1982, p. 63-98.

[20] « Lectores y lecturas de La aldea perdida », in: Francisco Trinidad (ed.), Palacio Valdés en Asturias, Laviana, Ayuntamiento de Laviana, 2006, p. 13-33.

[21]  «Diego Corrientes ou le bandit généreux : fonction et fonctionnement d'un mythe», in : Culturas populares. Diferencias, divergencias, conflictos, Madrid, Casa de Velázquez, Editorial Universidad Complutense, 1986, p. 241-266 ; « El que a los ricos robaba… : Diego Corrientes, el bandido generoso y la opinión pública », in: Marieta Cantos Casenave (ed.), Redes y espacios de opinión pública. XII Encuentros de la Ilustración al Romanticismo, Cádiz, Universidad de Cádiz, 2006, pp. 585-599.

[22] « Le parti-pris d'en rire : l'exemple de Madrid Cómico », in : Le discours de la presse, Rennes, PUR2, 1989, p. 85-92 (versión en español: « La risa por la risa. El ejemplo del Madrid Cómico (1883-1897), IC. Revista Científica de Información y Comunicación, 2015, 12, p. 59-78).

[23] « La iglesia católica y los medios de comunicación impresos en España de 1847 a 1917 : doctrina y prácticas », in : Metodología de la historia de la prensa española, Madrid, Siglo XXI, 1982, p. 119-176 ; « La Iglesia católica y la prensa en 1900 : entre poder y no poder », in : P. Aubert ; J.-M. Desvois (éds.), Presse et pouvoir en Espagne (1868-1975), Bordeaux/Madrid, Maison des Pays Ibériques/Casa de Velázquez, 1996, p. 189-201.

[24] La diffusion du livre en Espagne (1868-1914). Les libraires, Madrid, Casa de Velázquez, 1988 (http://books.openedition.org/cvz/1965).

[25] « Lectura y modernidad en la España finisecular », in : 1898 : entre la crisi d'identitat i la modernització. Actes del Congrés Internacional celebrat a Barcelona, 20-24 d'abril de 1998. Vol. I, Barcelona, Publicacións de l'Abadia de Montserrat, 2000, p. 393- 402.

[26] Discursos sobre la lectura (1880-1890), Barcelona, Gedisa, 1994.

[27] Unas primeras reflexiones/propuestas semiteóricas al respecto y a posteriori, se pueden encontrar en Pour une histoire littéraire…,  op. cit., p. XV-LII,  y en el artículo de J.-F. Botrel, J.-M. Desvois y P. Aubert, « Prensa e historia : para una historia de la prensa española », in : Estudios sobre historia de España (Homenaje a Tuñón de Lara), Madrid, Universidad Internacional Menéndez Pelayo, 1981, t. 2, p. 519. 

[28] Más de Wolfgang Yser (L’acte de lecture, publicado en1972 y traducido al francés en 1985) que de Hans-Robert Jauss (Pour une esthétique de la réception en la traducción al francés de 1972), creo recordar.

[29] Con su visión cooperativa de la interpretación de unas obras más o menos « abiertas » (Opera aperta, 1962, traducción al francés de 1965, y  Lector in fabula,  1979, traducción al francés de 1985).

[30] * « Lector nominal y lector real en Fortunata y Jacinta », in : Galdós. Centenario de "Fortunata y Jacinta" (1887-1987). Actas, Madrid, Universidad Complutense, 1989, p. 451-460 ; * « El saber lectorial en las novelas de Torquemada », in : A. Santa (ed.), Benito Pérez Galdós. Camins creuats II. Homenatge a Víctor Siurana, Lleida, Universitat de Lleida/Pagès Editors, 1997, p. 83-102.

[31] « En torno al lector del primer Unamuno », in : R. de la Fuente ; S. Salaün (eds.),"En torno al casticismo" de Unamuno y la literatura en 1895, Siglo diecinueve. Anejos. Siglo diecinueve. Anejos 1, Valladolid, 1997, p. 21-33.

[32] **  «Leopoldo Alas Clarín y el lector (inteligente) », Archivum, LXIII, 2013, pp. 69-96.

[33] La bibliographie et la sociologie des textes, Paris, Cercle de la Librairie, 1991,

[34] « La novela por entregas : unidad de creación y consumo », in : J.-F. Botrel ; S. Salaün (ed.), Creación y público en la literatura española, Madrid, Castalia, 1974, p. 111-155.

[35]  « Proyección y recepción de Galdós : la cornucopia del texto y de la obra », in : Actas del

quinto congreso internacional de estudios galdosianos. T II, Las Palmas de G. C., Ed. del Cabildo insular de Gran Canaria, 1995, p. 9-21.

[36] * « La Regenta mise en livre », in : J. Poulet (éd.), Hommage à Simone Saillard, Textures. Cahiers du CEMIA, Univ. Lyon II, 1998, p. 11-23.

[37] ** « De lecturas breves, fraccionadas y periódicas », Cultura Escrita & Sociedad, 7, sept. 2007, p. 19-31; ** « De la idea al libro : los avatares del cuento periodístico », in : N. Ludec ; A. Sarriá  Buil (ed.), La morfología de la prensa y del impreso : la función expresiva de las formas. Homenaje a Jean-Michel Desvois, Pessac, PILAR/Presses Universitaires de Bordeaux, 2010, p. 27-45.. 

[38] « Mercado y lectores de la prensa en España (siglos XVIII-XIX) », in : Celso Almuiña ; Eduardo Sotillos (coord.), Del Periódico a la Sociedad de la Información (I), Madrid, España Nuevo Milenio, 2002, p. 111-126 ; V. Infantes, F. Lopez, J.-F. Botrel (dirs.), Historia de la edición y de la lectura en España 1472-1914, Madrid, Fundación Germán Sánchez Ruipérez, 2003.

[39] « Narrativa y lecturas del pueblo en la España del siglo XIX », Cuadernos hispanoamericanos, n° 516, Junio 1993, p. 69-91; ** « Entre imprimé et oralité : l’essor de la culture de masse en Espagne (1833-1936) », in : J.-Y. Mollier ; J.-F. Sirinelli ; F. Vallotton (dir.), Culture de masse et culture médiatique en Europe et dans les Amériques. 1860-1940, Paris, PUF, 2006, p. 143-156.

[40] « Los nuevos lectores en la España del siglo XIX », Siglo diecinueve, n° 2, 1996, p. 47-64 (versión portuguesa : "Os novos leitores na Espanha do século XIX", Leitura e escrita em Portugal e no Brasil 1500-1970. Actas do 1° Congreso Luso-Brasileiro de História da Educação, Lisboa, Sociedade Portuguesa de Ciências da Educação, 1998, vol. I, p. 67-79); **"La construcción de una nueva cultura del libro y del impreso en el siglo XIX", in : Jesús A. Martínez Martín (ed.), Orígenes culturales de la sociedad liberal (España siglo XIX), Madrid, Biblioteca Nueva/Editorial Complutense/Casa de Velázquez, 2003, pp. 19-36 « Entregarse a la lectura en la España de los años veinte », in : Elena González Martínez ; José Luis Martínez Montalbán (coord.), El hombre tras la máscara. José Mallorquí : su escritura y su tiempo, Fundación Germán Sánchez Rupérez/Ed. Breamo, 2016, p. 57-64.

[41] « Le Gran Teatro Regional et le théâtre démontable en Espagne en 1973 », in : Études et documents du laboratoire d'Études Théâtrales, Université de Haute Bretagne - Rennes 2, I, 1979, p. 69-77 (versión en español: « El Gran Teatro Regional : un teatro portátil en Cebreros, en 1973 » (Revista de Folklore, n° 391, septiembre de 2014, pp. 40-49 ; http://www.funjdiaz.net/folklore/07ficha.php?ID=3915)

[42] «El género de cordel», in : Luis Díaz G. Viana (coord.), Palabras para el pueblo. I. Aproximación general a la literatura de cordel, Madrid, CSIC, 2001, p. 41-69

[43] « Teoría y práctica de la lectura en el siglo XIX : el arte de leer », Bulletin Hispanique, 100, 1998, p. 577-590.

[44] « Sur les usages de l'imprimé. La Navegación para el cielo ou le jeu du Chartreux », in : M. Moner ; J.-P. Clément (éds.), Hommage des hispanistes français à Henry Bonneville, Tours, Société des Hispanistes Français de l'Enseignement Supérieur, 1996, p. 59-74 ; ** « Los nuevos coleccionistas en la España del siglo XIX », El Libro antiguo español. VI. De libros, Librerías, Imprentas y Lectores, Salamanca, Ediciones Universidad de Salamanca, 2002, p. 53-65 ; ** « La alegoría del soldado y la baraja o el poder del no libro », in : Mariana Genoud de Fourcade ; Gladys Granada de Egües (eds.), Unidad y multiplicidad : tramas del hispanismo actual, Mendoza, Zeta Editores, 2009, p. 23-33 ; ** « Ardientes mujeres : escritoras y poetisas en cajas de cerillas », in : Ángela Ena Bordonada (ed.), La otra Edad de Plata. Temas, géneros y creadores (1898-1936), Madrid, Editorial Universidad Complutense, 2013, p. 21-47; 618 « Entregarse a la lectura : la primera entrega » (inédito-Homenaje de M.-A. Garrido Gallardo); « Sobre algunas apropiaciones ordinarias del impreso (España, siglos XIX-XX) » (2011-inédito).

[45] Mauger, Gérard, « Ecrits, Lecteurs, Lectures », Genèses 34, mars 1999, p. 144.

[46] * « Galdós et ses publics », in : Mélanges offerts à Albert Dérozier, Besançon, Annales littéraires de l'université de Besançon, 1994, p. 215-232.

[47] ** « Lector in libro », in : Louise Bénat-Tachot ; Jean Vilar (dir.), La question du lecteur. XXXIe Congrès de la Société des Hispanistes Français. Mai 2003, Marne la Vallée, Presses Universitaires de Marne-la-Vallée, 2004, p. 99-121.

[48] ** « Los analfabetos y la cultura escrita (España, siglo XIX) », in : Antonio Castillo Gómez (ed.),  Culturas del escrito en el mundo occidental. Del Renacimiento a la contemporaneidad, Madrid, Casa de Velázquez, 2015, p. 251-267 (http://books.openedition.org/cvz/1314).

[49]  El papel de la imagen en la prensa se planteó con motivo del último coloquio de PILAR celebrado en Rennes, en 1992 ( E. Trenc (éd.), La prensa ilustrada en España. Las Ilustraciones (1850-1920), Montpellier, Université Paul Valéry- Iris). Después, he publicado: « Les aleluyas ou le degré zéro de la lecture », in : J. Maurice (éd.), Regards sur le XXe siècle espagnol, Paris, Université Paris X-Nanterre, 1995, p. 9-29; * « Novela e ilustración : La Regenta leída y vista por Juan Llimona, Francisco Gómez Soler y demás (1884-1885) », in : L.-F. Díaz Larios ; E. Miralles (eds.), Actas del I Coloquio de la Sociedad de Literatura Española del Siglo XIX. Del Romanticismo al Realismo, Barcelona, Universitat de Barcelona, 1998, p. 471-486.

[50] « Los novelistas del  Gran Realismo y sus libros », in : González Herrán, José Manuel, Cristina Patiño Eirín; Ermitas Penas Varela (eds.), La literatura de Emilia Pardo Bazán, A Coruña, Real Academia Galega, 2009, p. 41-62 ; ** « Imágenes para leer y para ver : la ilustración de las novelas realistas españolas », in : António Apolinário Lourenço; Maria Helena Santana ; Maria João Simões (coord.), O século do romance Realismo e Naturalismo na ficção oitocentista, Coimbra, Centro de Literatura Portuguesa, 2013, p. 223-240.

[51] ** « Leer láminas : la doble función de las ilustraciones en las novelas por entregas » in: J.-F. Botrel et al. (eds.), Sociedad de Literatura Española del Siglo XIX. IV Coloquio. La Literatura Española del siglo XIX y las artes (Barcelona, 19-22 de octubre de 2005), Barcelona,  PPU, 2008, p. 67-74 ; « Entregarse a la lectura : la primera entrega » (inédito-Homenaje de M.-A. Garrido Gallardo) ; « Les bibliothèques populaires illustrées en Espagne (1850-1868) », in : Christine Rivalan Guégo; Myriam Nicoli (dir.), La collection. Essor et affirmation d’un objet éditorial, Rennes, PUR, 2014, p. 89-115 (versión en español en : La colección. Auge y consolidación de un objeto editorial (Europa/Américas, siglos XVIII-XXI), Bogotá, Ediciones Uniandes/Editorial Universidad nacional de Colombia, 2017, p. 111-140);  « Les images et l’évolution de la lecture (France, Espagne, 19e siècle) » (inédito : Reading in Europe-Université du Maine, Le Mans) ; « Las lecturas ilustradas y los nuevos lectores (inédito: Historia de la literatura ilustrada).

[52]  Una noción propuesta por Joaquín Díaz, con motivo del II Simposio sobre literatura popular : « La imaginatura : El arte de comunicar con imágenes », celebrado en Urueña en 2011.

[53]  «De imaginatura : la adaptación escripto-visual de la narrativa en los pliegos de aleluyas », in : J. Díaz (dir.), Simposio sobre literatura popular. Imágenes e ideas : la imaginatura, Urueña, Fundación Joaquín Díaz, 2012,  p. 213-246

http://www.funjdiaz.net/imagenes/actas/2011literatura.pdf ; ** « Ardientes mujeres : escritoras y poetisas en cajas de cerillas », in : Ángela Ena Bordonada (ed.), La otra Edad de Plata. Temas, géneros y creadores (1898-1936), Madrid, Editorial Universidad Complutense, 2013, p. 21-47.

[54] ** « Illustration (et revendication) de l’image dans l’éducation», in : J.-C. Seguin, M. H. Soubeyroux (ed.), Image et éducation. Actes du 7e Congrès International du GRIMH. Lyon, 18-19-20 2010, Lyon, Université Lyon 2-Lumière, Le Grimh/Passages XX-XXI, 2012, p. 11-21.

[55] ** « Lectoras de óleo y papel (1860-1930)», in: Pura Fernández ; Marie-Linda Ortega (ed.), La mujer de letras o la letraherida. Discursos y representaciones sobre la mujer escritora en el siglo XIX, Madrid, C.S.I.C., 2008, p. 101-114.

[56] ** « Las representaciones de la lectura en España (siglos XIX-XX)», in : María Carreño ; Aitana Marcos ; Ítaca Palmer (eds.), Cartografía de la investigación en didáctica de la lengua y la literatura, Granada, Universidad de Granada, 2017, p. 15-41.

[57] Véase la ilustración n° 2.

[58] Cfr. , por ejemplo, Romero Tobar, Leonardo, « Lectores y lecturas en las Novelas contemporáneas  (1881-1887) », in : Hartmut Stenzel, Friedrich Wolfzettel (eds.), Estrategias narrativas y construcciones de una realidad : Lecturas de las « Novelas contemporáneas de Galdós y otras novelas de la época, Las Palmas de G. C., Ediciones del Cabildo de Gran Canaria, 2003, p. 17-38 o muchos de los artículos publicados en Bénat-Tachot, Louise ; Vilar, Jean (dir.), La question du lecteur. XXXIe Congrès de la Société des Hispanistes Français. Mai 2003, Marne la Vallée, Presses Universitaires de Marne-la-Vallée, 2004.

 

[59] ** « Roman et romans : le point  de vue  des lecteurs », in : Elisabeth Delrue (coord.), Le roman espagnol entre 1880 et 1920 : état des lieux, Paris, Indigo&côté-femmes éditions, 2010, p. 19-37.

[60] Cfr. Lahire, Bernard, La raison des plus faibles : rapport au travail, écritures domestiques et lectures en milieux populaires, Lille, Presses Universitaires de Lille, 1993,

[61] Cfr. Burguière, André, Bretons de Plozévet, Paris, Flammarion, 1975.