El género de cordel


en : Luis Díaz G. Viana (coord.), Palabras para el pueblo. I. Aproximación general a la literatura de cordel, Madrid, CSIC, 2001, pp. 41-69.

 

 


 

            "Al lado de los panteones literarios (que suelen ser las historias de la literatura y las bibliotecas), hay cementerios e incluso fosas comunes, osarios de lo diminuto y efímero, yacimientos de formas, textos, bienes y prácticas dispersos, reliquias de usos por parte del pueblo que para el paleontólogo e historiador de la literatura y de la cultura pueden resultar un mamut" (1). De ahí, la añeja y confirmada idea de ir y seguir investigando sobre el "género de cordel".

            Esta expresión plantea un doble problema : el de la validez del término acuñado por Julio Caro Baroja con "literatura de cordel" (¿ por referencia a " de colportage" ?) con respecto a recientes denominaciones como impresos de "gran o amplia difusión o circulación", etc. (2) ; el del "género" que aquí se entenderá por su sentido "unamuniano" ("Eso de género huele a cosa de mercadería"), ilustrado por Luis Díaz Viana en Palabras para vender (y para cantar ) (3) y como "género editorial", dentro del campo u orden del impreso, pero con unos usos que con mucho lo rebasan (4).

            Lo que se pretende aquí es, pues, seguir reflexionando, desde la historia del libro y del impreso pero también de la historia (histórica) de la literatura, y más generalmente desde la historia cultural (5), sobre el concepto de "cordel" a partir de los impresos que concretamente describe o define; considerándolos en sus relaciones específicas con otros impresos, dentro de la literatura o cultura del pueblo (6), sin aislarlos, casi experimentalmente, o sea aprovechando todo lo que facilita su manejo, observación y descripción (7) así como las informaciones y el material acopiados a lo largo de muchos años (8) ; con la constante preocupación por no prescindir de la dimensión antropológica de los usos que suponen y requieren.

            Para ello, partiré de la indefinición de contornos -sin fronteras genéricas -en el sentido literario clásico- ni nacionales, por supuesto-, de la movilidad e inestabilidad sincrónica y diacrónica de un género mantenido en suspenso por sus propias características físicas y por una interacción de fuerzas, aplicándole una visión ecológica y evolutiva (vs eterna o estructural) (9).

           

1. La ecología de un género.

            Como ya dejé señalado a propósito de Atala (10), el género de cordel como género "transgenérico" puede dar a conocer una obra -pero no cualquier obra- bajo varias modalidades textuales y/o icónicas que siempre dan lugar a un impreso de cordel sui generis  pero no se pueden contemplar fuera de su ambiente: será en el caso citado, a partir de la obra canónica fuente (o ya de algún trasunto) y por referencia a la heroina epónima, una Canción (nueva) de Atala , impresa en pliegos de cordel en Valencia y en Lérida (11), una Historia de Atalá o la flor del desierto, número 42 de la serie de pliegos de aleluyas de Marés, Minuesa, Hernando (12) y La hermosa Atala o las pastorcilla del bosque, historia de cordel adaptada de la obra legítima bajo forma de compendio, editada en Cataluña por Llorens, Borrás y Grau y Gené (13). En cuanto a las diez cubiertas de las libretas de la casa Simó, con sendos grabados alusivos a la historia de Atala y tercetilla explicativa glosada en una décima, acaso ya no servirían en aquella época para envolver papelitos de fumar, pero sí sabemos que de "la Atala", como se dice, en los años 186O se pueden enarbolar en las fiestas populares al menos dos ventalls  donde bajo una xilografía copiada del cuadro del discípulo del pintor David, Anne Louis Girodet de Roussy-Trioson (1767-1824) expuesta en París en el Musée du Louvre (" Atala au tombeau ") no se duda, en la explicación de décima explicativa, con hipérbaton y todo, de su popularidad ya que "De Atala y Chactas la historia/pocos habrá ciertamente/que no la tengan presente/o esculpida en la memoria" (14). El género de cordel se encuentra, pues,  en una encrucijada de textos y formas y prácticas (15) y no se puede disociar de su ambiente : la perspectiva ha de ser necesariamente ecológica.

            Con esto pretendo señalar -y no delimitar- un campo (en el sentido newtoniano de la palabra) ordenado por un sistema de fuerzas o tensiones en cual se mantiene aparentemente en vilo este género vil secundum quid o más bien sus plasmaciones y las apropiaciones a que da lugar.

            Dando por sentado que el género de cordel está inmerso en dos mundos : el de la cultura escrita e impresa con referencia al libro y a la imagen y el de la cultura oral foklórica, con lugar en la librería, la mnemoteca y en el repertorio del pueblo (16) : sin llegar a la formulación de ninguna ley, es fácil observar (incluso retrospectivamente) la convergencia dentro o a propósito de un impreso de cordel de varias modalidades de realización y/o uso como recitar, leer, ver, escuchar, escenificar, cortar, pegar, y hasta tragar, con n combinaciones ; depende del tipo de necesidad o expectativa y de las modalidades de producción y comercialización que lo caracterizan y sitúan en un conjunto de impresos y/o textos memorizados y de prácticas.

            La descripción del "género" por parte de los propios impresores y/o vendedores de impresos de cordel ayuda a situar estos en un entorno en el que se caracterizan en su individualidad y se definen mutuamente como "menudencias" : este es el caso, por ejemplo, de la "Memoria de los Romances, Relaciones, Historias, Entremeses, Estampas iluminadas, libros y otras menudencias que se hallan en Valencia en la Imprenta de Agustín Laborda en la primera mitad del siglo XVIII) (17) o del "buen surtido de retacería, estampas pintadas y negras, comedias, sainetes y unipersonales" que se encuentra en 1822 en la Imprenta de Ildefonso Mompié, en Valencia (18). Tal variedad o aparente heterogeneidad unificada por un mismo taller sitúa directa o indirectamente al editor/impresor -y a los autores (19)- en un sistema de relaciones que permiten una correcta y práctica aprensión de las características del mercado y del producto por el público.

            La variedad y relativa heterogeneidad se acrecienta con los vendedores detallistas más o menos especializados como el puesto de romances que se encuentra en la Plaza de la Compañía en Valencia en 1851 o la Librería Hijos de R. Mariana y Mompié de Valencia donde se sabe que después de 1880 "hay un variado surtido en Historias, Romances, Trovos, Cantares, etc. ; Gozos y Oraciones a varios santos ; libritos de la Rueda de la fortuna, cocina, juegos de Manos, Escribiente de los enamorados, Arte de enamorar y otros ; Sainetes de varias clases, más de 500 títulos ; aleluyas, soldados, santos y variedad de calcomanías ; Novenas y libritos devotos, libretas, doctrinas, lapiceros, libritos de cuentos y chistes, etc." -así se describe.

            En 1881 el Depósito de estampas del país de José Clara (Bou de la Plaza Nueva, 18 tienda) se dedica a la "Venta al por mayor y menor" con "Completo surtido de Historias, Sainetes, Romances, Libritos, Aleluyas, Santos, Soldados, Teatros, Abanicos catalanes (vulgo Bentalls), Calendarios, Papeles blanco y Colores, Figuras para sombras, Balas de piedra, porcelana y vidrio a todos los tamaños, Pelotas de cuero blancas y color " y añade : "Publicado en este depósito Aleluyas 1 y 2. Rompe Cabezas, 3. De la terra al sol, 4. Lo Relotje de Monseny, 5. Inundación de Murcia, 6. Historia de Cabrinetty, Libritos, Canciones de Navidad, Historias : Historia del Brigadier Cabrinetty , Romances : 1. Nueba habanera Vila La Mar, 2. El amor de un marino, Las peteneras, Las fumadoras".

            La variedad de los "géneros" incluidos en el género de cordel -algunos de ellos perfectamente identificados e identificables por sus denominaciones más o menos codificadas y estables y un número de serie (20)- puede acentuarse y completarse aún (21) y dar lugar a una lista a partir de la cual sería posible llevar a cabo un inventario general (22), pero también establecer los imprescindibles vínculos que permitan unas posibles genealogías de textos e iconos.

            Fácilmente se observará cómo todos estos productos -géneros o bienes (23)- suelen ser "menudencias" y encontrarse en medio de otros impresos y objetos, en estructuras precarias (bastidor, puesto, caseta, kiosco, zurrón del ciego, etc., en la calle o al aire libre, debajo de (en el sistema de representación de los valores) o después de (en el tiempo) un texto canónico y un libro (autoridad), o un documento  jurídico (causa), un artículo de prensa, pasando por el título emblemático que unifica (por su personaje:  Don Juan, Montecristo, etc.), para llegar a lo más ínfimo, entre impreso y oralidad, lectura y escucha o escenificación, etc. (24), con la mediación de distintos vehículos o formas.

            Pero, en un contexto de auge -siquiera relativo- de la cultura impresa durante el siglo XIX, la multiplicación de los semioforos y la competencia de nuevos medios también pueden haber cambiado la percepción de la literatura de cordel, haciéndola arcaica e imperfecta o al contrario propia y alternativa, dentro de la conciencia del pueblo... (25).

 

2. El género editorial.

            A partir de lo delineado por V. Infantes para los pliegos sueltos del Siglo de Oro (26) y por Nieves Baranda para las historias caballerescas (27), se pueden aislar unas características comunes al género de cordel e intentar caracterizar como género editorial, no cada producto sino el "grupo", la familia o la especie.

            Sintomáticamente, cordel  como calificativo remite, ante todo, a lo más exterior y anecdótico pero significativo : el "pliego", no plegado o plegado, cortado para conseguir medios pliegos o estampitas ; en cada uno de ellos, la mancha se utiliza para dar la mayor cabida  posible a los componentes textuales o icónicos, con una  puesta en página sui generis (28), con el lugar preciso del título -con su específica morfología (29)- y la presencia obligada de una imagen (30) : en un romance de medio pliego, la "ilustración" sólo ocupa entre 1/12 y 1/16 de la mancha total, pero por su colocación inicial (como frontispicio en la cubierta o portada, incluso de una historia) es el lugar por debajo del cual ha de pasar el "lector" y supone una lectura previa a la del texto (en situación de lectura) ; cuando se oraliza primero, es manera de reconocer la historia a través de una escena o de algunos elementos de ella. En el caso de los pliegos de aleluyas y de otras estampas el elemento icónico llega a ser predominante. Obsérvese, además, cómo la representación icónica evoluciona hacia una mayor analogía y una mayor complejidad (31). Pero también se ha de observar, con R. Chartier (32), la tendencia a la fragmentación (bajo forma de capítulos, cuartetas, viñetas, etc.) y , otra vez, el consustancial polimorfismo de un mismo tema que afecta incluso la forma textual caso de las versiones en prosa o en verso de una misma historia, por ejemplo (33).

Todos estos elementos merecerían, claro está, un intento de interpretación desde el punto de vista de la realización (duración de la performancia, manipulación del impreso, memorización facilitada por las formas métricas, etc.)

            Todo ello hace del género de cordel un género suelto -aunque se puedan coser algunos pliegos para hacer una historia o un librito-, en suspenso por sus modalidades de difusión y su estatuto de impreso ligero, perceptible e identificable por su especial ecología material y oral y una oferta abundante dentro de lo que cabe (34), carente aparentemente de jerarquía pero no de discriminación (35).

            En cuanto a los aspectos textuales e icónicos del género editorial, puede darse la dependencia y derivación como unas características frecuentes: trátese de poesías (Lope de Vega, Campoamor), de una "causa" (relaciones de reo), de una noticia de prensa (Grandes milagros acaecidos en la Plaza de Armería en mayo de 1948), de una novela (Conde de Montecristo), etc., casi siempre hay que suponer un trabajo sobre el texto con toda clase de abreviaciones y manipulaciones (36), y lo mismo se puede decir de las ilustraciones...

            Ahora bien a esta visión al fin y al cabo estática, hay que añadir una más dinámica que tenga en cuenta el juego permanente entre proyecto y expectativa, oferta y demanda, en la diacronía. Para ello, no bastan los criterios o los conceptos, hay que buscar y acopiar hechos, datos, testimonios (ir buscando y acopiando) para poder interpretarlos.

            Como muestra - y no ejemplo- de lo que puede ser la tarea, valgan unas reflexiones sobre un material y datos reunidos últimamente, durante dos campañas de investigación en Lérida y Valencia y añadidos a/ cotejados con los existentes, desde una doble perspectiva : editorial y lectorial, buscando en la plasmación las modalidades y lógicas de apropiación y en la apropiación la lógica de plasmación.

 

3. Estrategias autoriales y editoriales.

            Gracias al exhaustivo trabajo de Marian García Collado sobre las historias de cordel del siglo XVIIII (37), conocemos mejor las estrategias editoriales del impresor Manuel Martín y de muchos de sus imitadores, con la consiguiente codificación -compatible con algunas evoluciones- de este género (38). Lo cual tiene por consecuencia que, aunque sea distinto el impresor, el producto tenga la misma "apariencia editorial " y que sin que se trate, sin embargo, de las mismas xilografías y menos aún de estereotipia, sea identificable un mismo título, apesar de algunas variaciones (no sólo textuales y ortográficas) y evoluciones formales (sobre todo después de mediados del siglo XIX) que se han de observar y  tener en cuenta par poderlas interpretar desde el punto de vista del consumidor (como la preocupación por dar más lectura por menos precio, por ejemplo).

            La producción del "foco" leridense de impresos de cordel (39) -en una zona catalanófona, recuérdese- nos permite adentrarnos aún más por esa vía.

            Aunque el inventario completo está todavía por hacer, permite darse cuenta del "protagonismo" que los impresos de medio pliego (romances) o un pliego ( hojas sueltas, goigs) tienen en la actividad de unas imprentas que también producen libros "canónicos" (40). A partir de la observación de unos 20 pliegos producidos por dichas imprentas y afortunadamente conservados en su estado original de "salida de imprenta", se puede ver como se plantea/planea editorialmente el producto, con sus relativas exigencias formales y lingüísticas.

            Como primer ejemplo, ha de servir el medio pliego titulado "Caso espantoso  que sucedió con una hija que ahogaba a su padre, la cual enfurecida lo tenia por la garganta diciendole palabras injuriosas...", para el cual se dispone de dos estados del impreso : uno (A) en estado de pruebas y otro (B) en estado corregido (41).

            El examen de la versión A nos permite hacernos cierta idea del nivel lingüístico del poeta productor (no sabemos si se trata de un romance copiado) y del impresor, ya que el cajista no puede inventar todas las presuntas erratas. El de las 29 variantes entre A y B (42), permite comprobar el persistente laxismo (dos versos en una misma línea (A4/B4b14), introducción de nuevas erratas tales como "sucedio", "Por", "reyno"), alguna corrección que afecta el sentido ("escribo/excesivo", "palabra/hembra", "porque/y luego") o cambios de tiempo ("mal trata/trató")) pero sobre todo el desconocimiento o la comprensión errónea de la palabra "basalisco" que se mantiene lo mismo que "inreverencia" cuando se corrige "estremesese" en "estremezcase" y "parea" en "parca" y la conservación de grafías errónea (b por v (3), h por 0 (2), n por m, s por x, 0 por h (1), además de "aun/a un" ) (43). El que después de la corrección de pruebas se mantenga unas formulaciones ortográficamente "incorrectas" (44) , es sintomático de la relación de los productores/impresores con la lengua y la ortografía y puede ser un indicio del nivel popular de lenguaje admitido y , tal vez, compartido por el público, ¿ con el consiguiente "nivel" cultural deducible ?

            El segundo ejemplo, nos lo suministra el romance titulado "Sebastiana del Castillo" impreso por la Imprenta de Corominas (entre 1847 y 1859, pues) que se inscribe en una abundante serie de romances/impresos dedicados a la misma heroina y que, por consiguiente, llevan el mismo título o casi (45). La comparación de cinco estados del mismo (46), permite deducir y destacar la idea de título icónico, o sea : haciendo la viñeta o el grabado de título útil para la identificación del producto tanto como el título textual y discursivo (47). Es bastante fácil deducir lo que unifica, a pesar de su aparente heterogeneidad, las ilustraciones : lo constante no es tanto la representación de una mujer (incluso disfrazada de hombre) como la asociación de una causa (pistola, escopeta o espada, apuntada o enhiesta, emblemáticas de los "caravinazos" o "puñaladas" del texto) con sus efectos (cadáveres e incluso cabezas cortadas (en E), excepto en C) . El examen de un número crecido de viñetas para un mismo título permitiría tal vez a construir un verdadero código iconográfico/logográfico de tanta o más relevancia como el código textual (48).

 

4. Estrategias y prácticas lectoriales.

            Aquí conviene recordar lo dicho ya, y es que de los propietarios y usuarios de impresos de cordel poco se sabe. A lo sumo existen "testimonios" textuales o gráficos (49) sobre la manera de acquirirlos (por unidades, sin estrategia coleccionista) y de conservarlos, plegándolos, por ejemplo (50), o aprendiéndolos de memoria, pero siempre con muy excepcionales menciones manuscritas (51).

            Con respecto a lo afirmado en 1977 sobre la relación narrador/lector (el "curioso lector" o "escucha lector" ) al lado de "a mis oyentes convido" o "pido que me den oidos", presentes en "Sebastiana del Castillo", por ejemplo ) y sobre el que el romance "est(é) destinado, después de un período individualizado que contribuye a su codificación, a pertenecer a la colectividad para un uso fundamentalmente oral"  observándose "en las últimas producciones originales una tendencia a la desaparición de verso en favor de la prosa, a un creciente prosaísmo de la expresión versificada ...",  lo cual podría "indicar un progreso de la lectura individual en detrimento de la audición colectiva que habría que relacionar con los progresos de la alfabetización..." (52), el examen de la interpelación del destinatario en 7 romances publicados entre 1841 et 1859 por la imprenta Vda de Corominas y luego de la Casa Corominas (53) nos llevaría a deducir que hemos de situar al lector antes que al oyente y contradecir lo otrora afirmado (54). Un examen sistemático de las ocurrencias de lector/oyente en un corpus cronológicamente identificable y de su situación respectiva en el curso del romance nos ayudaría a darle más sentido a esta dimensión cara al público (analfabeto o no) y a los usos, y a entender y tal vez resolver esta aparente contradicción del lector que escucha, aparente porque en la lectura por procuración puede suponerse que el oyente es lector, y, por supuesto, que el lector "habla el texto", ya que "leer es hablar las palabras escritas" (55).     

            La evolución de los títulos bajo los efectos el uso, nos llevaría tal vez a tener en cuenta la dimensión simbólica que puede haber en el consumo de bienes culturales de origen culto... (56).

            Conviene, pues, reconsiderar y rectificar, tratándose del género de cordel, una visión determinada por una concepción tal vez equivocada del proceso de incorporación a la cultura escrita y por una visión reductora del lector : si se admite que leer es decir (voz y letra), la categoría "lector" se interpreta sencillamente como "destinatario" modelo e implícito.

 

Conclusión.

            Ya sabemos que " el pueblo no pretende tener una literatura " (57),  y que más que a un problema doctrinal de esencia, la cultura del pueblo remite a unas praxis, con sus producciones resultantes de las sucesivas relaciones/intersecciones entre dos conjuntos dinámicos y metamórficos (el pueblo como " insieme/conjunto de las clases subalternas e instrumentales", según Gramsci) y la literatura, por ejemplo, pero también a unas funciones y unas prácticas propias, a estudiar en una perpectiva diacrónica (58).

            A pesar de la sensación caleidoscópica que da el "género de cordel", con la satisfacción fragmentada de unas necesidades aparentemente distintas y modalidades de realización también variadas (lectura, recitación, representación), no será difícil destacar la coherencia antropológica que lo unifica y por decirlo así, define.

            No se trata, pues, como escribía hace poco, "de un batiburrillo ni de un sistema: un corte en los estratos acumulados (a lo largo de tres siglos y más en algunos casos), permite acceder lógicamente a unos vestigios poco legítimos o canónicos, de antigüedad varia -a veces plurisecular-, pero que todos remiten a unos bienes con más o menos vigencia, que entonces respondían a determinadas necesidades y requerían específicos usos (59) ; permiten acceder tanto a las "existencias" cumuladas (el stock) como a las sucesivas utilizaciones e eventuales evoluciones e innovaciones (el flux), sin necesidad de oponer lo tradicional y lo adventicio, ya que la interacción entre el patrimonio (con visión globalizante) y la oferta del momento (con visión sincrónica) es permanente y casi definitoria" (60).

            El género de cordel, como elemento constitutivo de la literatura del pueblo, está esperando aún que, gracias a positivos estudios, pertinaces investigaciones y encuentros como este, se le pueda dar toda su compleja dimensión editorial y antropológica dentro de la historia cultural.

 

Jean-François BOTREL (Université Rennes 2). 14, Rue de Brest, F35000 RENNES (t° (33) 2 99 59 18 47).

 

 

Notas.

 

1. Jean-François BOTREL, "La cultura del pueblo en España a finales del siglo XIX" (por publicar en la Universidad de Lugo).

 

2. Véase R. CHARTIER, H.-J. LÜSEBRINK (dir), Colportage et lecture populaire. Imprimés de large circulation en Europe. XVI-XIXe siècles (Paris, IMEC Editions/Editions de la Maison des Sciences de l'Homme, 1996).

 

3. La literatura popular en la Castilla de este siglo (Valladolid, Ambito, 1987).

 

4. Cf., muy especialmente por lo que dice sobre la dimensión performancial del "género de cordel",  Luis DIAZ VIANA, Una voz continuada.Estudios históricos y antropológicos sobre la literatura oral (Madrid, Sendoa, 1998).

 

5. Cf. Jean-François BOTREL, "Historia del libro/historia de la cultura escrita" (por publicar en la Universidad de Orense).

 

6. Cf. Jean-François BOTREL, "La littérature du peuple dans l'Espagne contemporaine", Clases populares, cultura, educación. Siglos XIX-XX, comp. J.-L. GUEREÑA, A. TIANA FERRER (Madrid, Casa de Velázquez, UNED, 1989), 277-299 ; "Narrativa y lecturas del pueblo en la España del siglo XIX", Cuadernos hispanoamericanos, 516 (Junio 1993), 69-91 ; "Los nuevos lectores en la España del siglo XIX", Siglo diecinueve,  2 (1996), 47-64 ; " Pueblo y literatura. España, siglo XIX " Actas del XIII° Congreso de la AIH, comp. C. ALVAR, F. SEVILLA, (Madrid, Castalia, 2000) ; "La cultura del pueblo en España a finales del siglo XIX", loc. cit.

 

7. Por ejemplo, en 1974, el acceso a la colección de pliegos de cordel de Pío Baroja facilitado por Julio Caro Baroja o la consulta de la colección del CSIC descrita por Pilar García de Diego en la Revista de Dialectología y Tradiciones Populares...

 

8. Evoqué lo que suponen la experiencia y las deudas hacia tantos investigadores/investigadoras en "En pos de la literatura del pueblo", prólogo a Luis ESTEPA (comp.), La colección madrileña de romances de ciego que perteneció a don Luis Usoz y Río (Madrid, Comunidad Autónoma de Madrid, 1998), 7-12.

 

9. Una visión ecológica  o sea con el estudio de unos "seres" en función del medio "natural" -su ambiente- teniendo en cuenta la red de relaciones mantenidas dentro de un conjunto, con la posible determinación de unas areas homogéneas en que "viven", en situación, evolutivamente (cf. Jean-François BOTREL, "Pour une histoire historique de la littérature espagnole", Histoire de la littérature espagnole contemporaine. XIX-XXème siècles. Questions de méthode, comp. S. SALAUN, C. SERRANO (Paris : Presses de la Sorbonne Nouvelle, 1992), 35-57). Doy por ocioso el debate entre "legitimistas" y "miserabilistas" optando por un claro relativismo (cf. Jean-François BOTREL, "Pueblo y literatura...", loc. cit.).

 

10. "Pueblo y literatura...", loc. cit.

 

11. Cf. Joaquín MARCO, Literatura popular en España en los siglos XVIII y XIX (Madrid, Taurus, 1977), 291-299.

 

12. Cf. Jean-François BOTREL, "La serie de aleluyas Marés, Minuesa, Hernando" (por publicar en la Revista de Folklore).

 

13. Cf. Jean-François BOTREL, "Les historias de colportage : essai de catalogue d'une bibliothèque bleue espagnole (1840-1936)", Les productions populaires en Espagne (1850-1920) (Paris, CNRS, 1986), 25-62.

 

14. J. Caro Baroja se acordaba de que su más que octogenaria abuela materna -que no pertenecería a las clases " subalternas e instrumentalizadas- " cantaba aún " aquello de "triste Chactas" sobre el texto altisonante de Mr. de Chateaubriand, canción romántica llorona" ("En torno a la literatura popular gaditana ", Revista de Dialectología y Tradiciones Populares  XXXVIII (1983), 3-36).

 

15. También existen unos tirantes de caballero bordados con motivos de Atala conservados en el Museo Frederic Marés de Barcelona... que abren aún más las fronteras del mundo en que se mueve la llamada "literatura". Una relación o presentación similar se podría hacer a propósito de Don Juan Tenorio, Pablo y Virginia o La pobre Adelaida y otras muchas obras...

 

16. Cf. Jean-François BOTREL, "Pueblo y literatura...", loc. cit.

 

17. Cf. Jaime MOLL, "Un catálogo de pliegos sueltos de la imprenta de Agustín Laborda", Cuadernos de bibliofilia, 8 (1981-82),  57-65.

 

18. En la relación "También se ama en el abysmo" de D. Agustín de Salazar (Sevilla en la Imprenta de Joseph Navarro y Armijo en la calle de Genova) se precisa que en esta imprenta " se hallarán más de 1000". Sobre la específica ecología de los impresores, véanse, además de los clásicos estudios de Joan Amades sobre los impresores catalanes, los de Luis Estepa sobre Marés (La colección madrileña de romances de ciego que perteneció a don Luis Usoz y Río (Madrid, Comunidad Autónoma de Madrid, 1998), de Pura Fernández sobre Minuesa ("Datos en torno a la bibliografía y difusión de la literatura popular en el Madrid del siglo XIX : La imprenta de Manuel Minuesa (l8l6-l888)", Anales del Instituto de Estudios Madrileños, XXI (1992), 225-24O), y de Jean-François Botrel sobre Hernando (Libros, prensa y lectura en la España del siglo XIX (Madrid, Fundación Germán Sánchez Ruipérez, Ed. Pirámide, 1993), 385-470).

 

19. El estudio de la ecología de los "autores" puede hacerse a propósito de la de los editores que parecen haber tenido la iniciativa. Habrá que preguntarse si aquéllos viven inmersos en o al menos en contacto con las clases populares y ¿ cómo ? ya que se dan casos en los que el autor es su propio editor ( en 1858 sobre el " Curioso romance en el cual se relata cuando salieron de Francia los reos de las víctimas de Folgarolas : Editor Marco Braga" se puede encontrar la siguiente precisión " A su ruego por ser ciego, José Gaspar (Imp. de José Gaspar Barcelona)") ; también puede comprar su texto a un compositor vidente, poniendo por obra éste un código textual, en contacto con el ciego. Lo cierto es que a menudo existió la tentación de utilizar el circuito del cordel para la introducir valores o antivalores desde posiciones a priori exteriores a las clases populares (cf. Jean-François BOTREL, " Les aveugles colporteurs en Espagne : un vecteur original de propagande ", Le Verbe et l'exemple (Dijon, Université de Bourgogne, 2000), 83-99. El problema es saber si a partir del momento en que la división editorial del trabajo (con una relativa industrialización) se acentúa, se modifica dicho modelo con un papel más especializado del editor/impresor, del compositor, del vendedor/mediador (cf. aquellos casos -mayoritarios- en que los ciegos son meros agentes desde el punto de vista de la difusión del impreso, porque desde el punto de vista de la oralidad está claro que desempeñan un papel (cf. Jean-François BOTREL, "De los ciegos considerados como mass-media", Libros, prensa y lectura...", op. cit., 99-148).

 

 20. Lo cierto es que, según criterios editoriales/comerciales, los impresores suelen introducir una coherencia cronológica a base de números de orden en series genéricamente identificadas como los romances, las aleluyas, los sainetes, las canciones, etc., lo cual es compatible con una heterogeneidad de formas como se puede ver a través de la consulta de la serie Marés de "romances" con sus sátiras, trovos, pasillos, Rosaura, San Antonio de Padua, seguidillas, villancicos nuevos, alegres y divertidos, la Gran Victoria de Juan de Austria, Canción nueva de Gerineldo, carta de amor que dirige un galán a su dama en la que se puede poner el nombre de cualquier mujer (apud Luis ESTEPA, op. cit.).

 

21. Así por ejemplo, es preciso añadir a los "géneros" censados hasta ahora (cf. J.-F. BOTREL, "Literatura de cordel", Diccionario de literatura popular española, J. ALVAREZ BARRIENTOS, M. J. RODRÍGUEZ SÁNCHEZ DE LEÓN (comp.) (Salamanca, Ed. Colegio de España, 1997), 179-185 y "La cultura del pueblo..., loc. cit.), el Teatro económico ("Función n° 1. Don Juan Tenorio o el nuevo convidado de piedra", Barcelona, A Bosch, n° 28, con ilustraciones de Noguera, los col.loquis estudiados en su tesis sobre Literatura popular de los siglos XVIII y XIX en Valencia  por Rosa J. Cañada Solaz (Universidad de Valencia, 1994), los Obsequios a San José (Viuda de Rafael Mariana y Mompié, Valencia), las Decoraciones de teatro, la "Navegación para el cielo" (cf. J.-F. BOTREL, "Sur les usages de l'imprimé. La Navegación para el cielo ou le jeu du Chartreux", Hommage des hispanistes français à Henry Bonneville, comp. M. MONER, J.-P. CLÉMENT (Tours, Société des Hispanistes Français de l'Enseignement Supérieur, 1996) 59-74, pero también tal vez algunos calendarios y almanaques (cf. Jean-François BOTREL, "Les almanachs populaires dans l'Espagne contemporaine" (por publicar en la Université de Versailles-Saint Quentin -en-Yvelines). El problema consiste en la denominación y luego en una posible clasificación : sobre este particular, intentaré volver más detenidamente.

 

22. Para los siglos XIX-XX, dejando aparte las antologías, los inventarios parciales (por ciudad, imprenta o género) de que disponemos son más bien escasos. Además de los ya citados, conviene mencionar el de María del Carmen AZAUSTRE SERRANO : Canciones y romances populares impresos en Barcelona en el siglo XIX (Madrid, C.S.I.C., 1982). La explotación de las distintas secciones de la bibliotecas (y archivos) donde están conservados los impresos de cordel (inclusive las llamadas "Ephemera") tardará bastante en hacerse, y requiere un mínimo de uniformización en los criterios (cf. lo que va hecho para siglos anteriores como el Catálogo  de pliegos sueltos poéticos de la Biblioteca Nacional (siglo XVII) (Madrid, Biblioteca Nacional, Universidad de Alcalá, 1998) o el programa en curso en el Departamento de Antropología del CSIC). Son imprescindibles para la realización de estudios seriales e incluso particulares sobre posibles genealogías de textos e iconos (y la consiguiente necesidad de atribuir fechas, siquiera aproximadas)... El caso de los coleccionistas es caso aparte que tanto aporta para el conocimiento de la relación con este tipo de impreso como sobre el mismo impreso (cf., por ejemplo, además de la Usoz, ya mencionada, la colección de "Romances varios de la Imprenta de Laborda 6 de junio de 1900 comprados en la quiebra de 1856 por D. Lamberto Teruel y Galindo y yo Estanislao Sacristán Ferrer a dicho D. Lamberto mi suegro político" o la "Colección de romances que para uso y particular entretenimiento recogió Pasqual Agulló (Valencia 1810 ó 1840) que son del siglo XVIII, conservadas en la Biblioteca Serrano Morales de Valencia). En cuanto al paralelo y complementario inventario de la mnemoteca, no todos los recopiladores han tenido los certeros criterios de Joaquín Díaz, José Delfín Val y Luis Díaz Viana en sus Romances tradicionales (Valladolid, Institución Cultural Simancas, 1978-1979)...

 

23. Con su valor de cambio pero sobre todo su valor de uso que según la teoría marxista es " la propiedad específica de la mercancía para satisfacer una necesidad social", como por ejemplo la de abanicarse con un ventall  en el que vienen un grabado y una décima alusivos a un tema literario o de actualidad...

 

24. Conviene plantearse el problema de las relaciones existentes o establecidas con el ciego o buhonero y su público o "parroquia" para llegar tal vez a una ecología más global y compleja del género de cordel en sus relaciones con otros bienes.

 

25. Cf. Jean-François BOTREL, "Lectura y modernidad en la España finisecular" (por publicar en Barcelona, Generalitat). No se les suele preguntar a los informantes acerca de la "información" que se recoge, acerca de su motivación, de su situación, de su historia... (cf. Jean-François BOTREL, "Pueblo y literatura...", loc. cit.)

 

26. "se codifica claramente la extensión tipográfica en un pliego, esta extensión genera una medida de unos 500 versos por pliego de 4 hojas repartidos a doble columna", con la existencia de grabados , "a modo de visualización e identificación gráfica del producto" en primera página/portada, una "uniformidad de los títulos y titulillos" (" Los pliegos sueltos sueltos del Siglo de Oro : hacia una historia de una poética editorial", Colportage et littérature populaire. Imprimés de large circulation en Europe. XVIe-XIXe siècles, op. cit., 283-298).

 

27. Son características del "producto editorial típico" o género editorial" el formato in cuarto, la breve extensión, los grabados en la portada, los títulos que tiene como término más significativo (...) uno o dos nombres propios exóticos, acompañados de algunos adjetivos, la sencillez estructural en personajes" ("Las historias caballerescas breves", Literatura popular, Anthropos ,166/167 (1995),  47-55). Cf. también Víctor INFANTES, "El género editorial de la narrativa caballeresca breve", Voz y letra. Revista de literatura, VII/2 (1996), 127-132.

 

28. Pueden darse excepciones  como el " Nuebo milagro que obró la Virgen Santísima del Carmen con una doncella maldiciente en la ciudad de Vilvao como verá el curioso lector y sucedió día de San Juan del año 1716" (con su ilustración en el recto y  5 columnas de versos y forma apaisada) o el  " Romance nuevo del orrible monstruo marino que salió en el puerto de Lisboa el día 4 de enero de este año de 1723" (con su puesta en página peculiar : primera página apaisada con título y viñeta apaisada y la segunda con dos columnas y la disposición habitual), n° 85 y 84 respectivamente de la colección A-13-260 conservada en la Biblioteca Serrano Morales de Valencia.

 

29. Cf. Jean-François BOTREL, "Aspectos de la literatura de cordel en la España de la Restauración", Libros, prensa y lectura..., op. cit., 149-175, "Los pliegos de cordel como medio de comunicación",1898. Crónica ilustrada de un año, comp. J. DIAZ (Madrid, Fundación J. Díaz, 1998), 32-38 o "Une bibliothèque bleue espagnole? Les historias de cordel en Espagne (XVIII-XXe siècles) " (por publicar en la Bibliothèque Municipale de Troyes).

 

30. Observa Carmen Menéndez Onrubia, con razón, que los sainetes publicados por Hernando no llevan ilustración.

 

31. Cf. Jean-François BOTREL, "Les aleluyas ou le degré zéro de la lecture", Regards sur le XXe siècle espagnol comp. J. MAURICE (Paris, Université Paris X-Nanterre, 1995), 9-29 y "La serie de aleluyas Marés, Minuesa, Hernando", loc. cit.

 

32. Cf. Roger CHARTIER, "Cultura popular : retorno a un concepto historiográfico", Manuscrits, n° 12 (1994), 43-62.

 

33. Cf. Jean-François BOTREL, "Une bibliothèque bleue espagnole? Les historias de cordel en Espagne (XVIII-XXe siècles)", loc. cit..

 

34.Cf. ibid.

 

35. No hay que prescindir de lo que nos dice, al respecto, la legislación (y jurisprudencia), con las distinciones hechas entre libreros, retaceros y ciegos y luego las que se hacen a propósito de  libro/folleto/publicación periódica, con muchas zonas de indeterminación donde se encuentra a menudo al género de cordel. Cf. el estudio de Pura Fernández en este mismo libro.

 

36. De los 3 500 000 signos en la edición en tres tomos de la traducción de 1846 (Barcelona, Manuel Saurí) a 130 000 para la Historia de Edmundo Dantes publicada en Valladolid por Santarén, por ejemplo.

 

37. Cf. María Angeles GARCÍA COLLADO, Los libros de cordel en el siglo ilustrado. Un capítulo para la historia literaria de la España moderna  (Tesis de la Universidad del País Vasco, 1997).

 

38. Por el estudio de Marian García Collado (op. cit.) se puede observar como los editores se copian unos a otros, llegando a codificar el género. En la Biblioteca Serrano Morales de Valencia, (A-13/260) se encuentran varias menciones manuscritas en varios romances (¿ del propio Agustín Laborda?) como : "Bueno acomodándole " o "Bueno". En  la colección facticia de "Romances místicos, históricos, trájicos y burlescos Ciento diez ejemplares diferentes de a pliego (Agustín Laborda editor) y setenta y cuatro ejemplares diferentes de a medio pliego (Agustín Laborda editor)", viene la siguiente observación  manuscrita al principio : "Están aprobados todos los romances sellados que contiene este tomo ; y prohibidos los que no tienen sello que son los siguientes (53 títulos en total de "valientes" sobre todo, como "El guapo Esteban" o "Josefa Ramírez", sobre un total de 200. Los romances prohibidos están colocados al final (n° 142 a 200). Este detalle nos ha de recordar la relativa importancia de las determinaciones externas, como la censura...

 

39. O sea, para nuestro objeto, la imprenta de Buenaventura Corominas y Escaler (muerto a los 79 años (1815-1841), la de la Viuda de Corominas (Teresa Terré muerta en 19-VIII-1876), la Imprenta de la C. (Casa) Corominas o Casa Corominas (después de la segundas nupcias de Teresa Terré con Francisco Fontanals, regente de la imprenta (m. en 1871) (1847-1859), y después, a partir de 1871, Imprenta de Lorenzo Corominas (cf. INSTITUTO DE ESTUDIOS ILERDENSES, XIIa Exposición bibliográfica leridana (Lérida, 1950) y Romà SOL, Carme TORRES, La impremta de Lleida (segles XV-XIX) (Lleida, Ed. Ribera&Rius, 1996).

 

40. Obsérvese a partir de las denominaciones (Canción,Cansó, cansons, Cobles ("Cobles noves y divertides dirigides per los soldats de les dobles lo qual han deyxat les miñones molt desonsolades den que no trobarán casadó", Es propietat de Ramón Barrull, Lleyda, Imprenta de la Viuda de Corominas, Any 1842), Coplas, cartilla ("aeiou", Lérida, Imp. de la V. C, 1845), Goigs, "El Maltés en Madrid", Relación, Trobos ("Trobo divertit sens pecar de la merda y del cagar" (1845), "Trobos...de amores dedicados a la juventud" (1865), "Trobos nuevos. Los cuales refieren los tristes sentimientos que tuvieron Jesús y María en su despedimiento" (1865)), villancicos) que existe a la vez una relativa homogeneidad y heterogeneidad de productos con impresiones en castellano y en catalán, pudiéndose  imprimir en el mismo taller igual las Memorias sobre la joven leridana Teresa Guix, (A) Maseta, ajusticiada en esta capital en 26 de agosto de 1839 por causa del asesinato que cometió en la persona de su marido Sebastián Guix (Lérida, por Buenaventura Corominas, Año 1840 131 p.) que "Delito y muerte de Teresa Guix (a) la Maseta, natural de Lérida y ajusticiada en la misma ciudad en el día 26 de agosto de 1839 por haber asesinado a su esposo en la madrugada del 1° de Agosto de 1838 (8 p.), y por supuesto otros muchos libros de mayor volumen (cf. Manuel JIMÉNEZ CATALÁN, La imprenta en Lérida. Ensayo bibliográfico (1749-1917) (Zaragoza, Edicións de la Universitat de Lleida, Institut d'Estudis Ilerdencs, Biblioteca Nacional, 1997).

 

41. Se imprime junto con "Trobos nuevos divertidos y amorosos", ya que una misma forma permite la impresión del envés y luego del revés de un pliego, obteniendo así 2 medio pliegos (hasta se pueden ver los agujeritos producidos con motivo del ajuste del pliego en la forma).

 

42. Cf. las reproducciones p.XXXX

 

43. "se lebantó", "alibio", "orrendo", "hayes", etc..

 

44. En el género de cordel, se sabe que las erratas suelen ser numerosas pero también que las posibles incoherencias tienen menos consecuencias si se oraliza la versión...

 

45. Una comparación más satisfactoria se podría hacer teniendo a la vista más ediciones del mismo título (cf. las  de Agustín Laborda en Valencia (Francisco AGUILAR PIÑAL, Romancero popular del siglo XVIII (Madrid, CSIC,1972), 759 ; en adelante :AP), Félix de Casa y Martínez en Málaga (AP 761), Imp. de Juanelo en Madrid (AP762) o la edición conservada en la Biblioteca Nationale de France (AP760), la de Llorens, 1850 (María del Carmen AZAUSTRE SERRANO, Canciones y romances populares..., op. cit., 241 (en adelante : A), 1861 (A. 559), de Ramírez y Cía (1871) (A. 725), 1876 (A. 772), de la Imp. Peninsular 1880 (A820), de Hered. de la Viuda de Pla (A1053), de I. Estivill (A1054), Llorens (A1303), la descrita por A. Palau (AP 304), la de  El Abanico (A1457), de la Imp. Cristina Segura (A158), de la Tip. Española (A1459), etc.).

 

46. Cf. las reproducciones p. XXXX. La versión de la Imp. de Corominas difiere de la de Marés de 1847 (n° 14) : aunque de impresión posterior, es más arcaica (cf. "no dixo mas" o la viñeta : mujer con espada/mujer con escopeta) y menos correcta. Interesa ver cómo los versos quedan trastocados, pero también cómo se dan algunas variantes y la relativa precisión de la referencia al escrito "que es de mil setecientos, en este de veinte y cinco", ausente en la versión de Marés, más tardía en la redacción del texto (cf. aggiornamentos ortográficos) y donde se introduce una segunda parte ("Aquí la pluma se para,/aquí se turba el sentido,/y en otra segunda parte/diré lo que ha sucedido"). 

 

 

47. Los (cuasi) invariantes son : Sebastiana del Castillo y en el subtítulo : "romance/romanse (relación)" "nuevo, famoso, curioso" y la combinación "nuevo y curioso/y famoso", la explicitación "en que se declaran/se refiere" o "refiérese como mató (a su padre, a su madre (a sus padres) y a dos hermanos suyos a su padre, madre y hermanos/a dos hermanos suyos" ; la causa : "motivo porque la tuvieron encerrada durante mas de un año, guardándola de su amante, y el castigo que en ella se ejecuto  en Ciudad Rodrigo con, y  lo demas que verá el curioso lector". El título de E, la versión más moderna, marca una ruptura introduciendo la idea de "relación" más periodística y por su carácter más sintético ("atrocidades").

 

48. De esta manera la inserción de la representación de un caballero puede llegar a significar "un mensaje o " dice que".

 

49. Los testimonios de coetáneos resultan a menudo pocos de fiar por demasiado costumbristas), y escasean las declaraciones de recitantes al precisar como aprendieron los romances, e incluso las representaciones (como sobre la venta de aleluyas cf. J.-F. BOTREL, "La serie de aleluyas...", loc. cit.).

 

50. En la adjunta reproducción del "Nuevo romance en que se declaran los acontecimientos, destrucción y estragos ocurridos el día 21 de marzo de este presente año de 1829, en la ciudad de Orihuela y sus inmediaciones por varios uracanes y volcanes de fuego impelidos de fuertes aires, con lo demás que verá el curioso lector....En León , Reimpreso por Pedro Miñón (adquirido en la Librería Galgo de Grandas de Salime (Asturias)), p. XXXX, se han marcado las dobleces existentes.

 

51. Cf. J.-F. BOTREL, "Une bibliothèque bleue espagnole? ..., loc. cit. o el caso de un romance copiado a mano (una columna) con 2 ilustraciones pegadas y una orla dibujada, visto en Valencia.

 

52 "Aspectos de la literatura de cordel...", loc. cit., 160,  pero también puede tratarse de reimpresiones...

 

53. "Mas figuraos, lectores,/a la pobre madre ahora" ("El lobo deborador"), "a mis amados lectores para que puedan leer" ("Horroroso sacrilegio"), El mal que entrambos hacían, considérelo el lector ("Romance nuevo de la comadrona de París") donde también se dice "escarmiente el mundo entero/al oir mi relación" cuando "después" las fórmulas son : "Oygan todos ("Relación satírica y curiosa de las Amas y Criadas" (1852)), "venid a escuchar un caso", "quién no se horrorizará/al oir estos escritos?"("Caso espantoso..."), "Atiéndame el auditorio" ("Verdadera relación...con un oficial de sastre"), "A mis oyentes convido" ("Sebastiana del Castillo").

 

54. Agradezco a Meritxell BOTARGUES I PALASI el haberme llamado la atención sobre tal contradicción en su tesis sobre Consumo cultural en la ciudad de Lleida (1808-1874) (Universitat de Lleida, 1998).

 

55. Cf. Jean-François BOTREL, "Teoría y práctica de la lectura en el siglo XIX : el arte de leer", Bulletin Hispanique, 100 (1998), 577-590.

 

56. Cf. J.-F. BOTREL, "Une bibliothèque bleue espagnole?...", loc. cit.

 

57. J.-F. BOTREL, "Pueblo y literatura...", loc. cit.

 

58. J.-F. BOTREL, "La littérature du peuple dans l'Espagne contemporaine", loc. cit..

 

59. J.-F. BOTREL, "La cultura del pueblo...", loc cit.

 

60. Queda por explorar, tratándose de las "necesidades", las menos "decentes" : la escasa presencia en el acervo de cordel, fuera de las "virtuts del cagar" o de las alusiones presentes en el famoso "Curro marinero", de unos temas muy presentes en el folklore no deja de llamar la atención. Pero en este campo como en los demás pueden salir a luz textos e impresos ocultos como el "Tierno y amoroso coloquio entre un pájaro de marca y una jaula fandanguera" publicado en Madrid, Imprenta de M. Lamenés, en 1854, en cuya página 4 se encuentra "Otro pájaro de cuenta. Lo que es y lo que será" con los siguientes primeros versos : "Joderá el género humano/ mientras haya pija y coño/ en primavera en otoño/ en invierno y en verano", siendo los protagonistas un prevendado, un molinista, un fraile y un militar fanfarrón : "Para él seis vainas es nada/y la muger de respeto/y buen gusto, que en secreto/a joder cita al hermano/pilla un nabo largo, sano/tieso, gordo y bien repleto" (n° 98 de colección de romances A-13/258 de la Biblioteca Serrano Morales de Valencia).