-« Noël Salomon (1917-1977) » Boletín de la Asociación Internacional de Hispanistas , 13/06 (2007), pp. 33-39.

 
                                            Noël Salomon (1917-1977).

 

         El “sabio Salomón”, como le llamara Juan Marinello –el origen de su apellido posiblemente se encuentre en un personaje de los misterios bretones[1]-, llegó a estudiar la lengua de Cervantes, como se dice, y a ser hispanista “porque morían hombres en Madrid” , como declaró el propio Noël Salomon un día a la revista Bohemia.

En el Finisterræ occidental de Francia donde nació el 23 de enero de 1917 en Plurien, pueblo en el que sus padres ejercían de maestros de escuela, aún no habían cundido las “lenguas meridionales” en las que entraba entonces el español, y después de estudiar las humanidades en el Liceo de Saint-Brieuc, el joven bretón había emprendido y ultimado unos estudios de Filosofía en la Sorbona cuando en 1936 sobrevino la Guerra civil española. Quiso alistarse en las Brigadas Internacionales, pero, por demasiado joven, fue enviado por una organización de solidaridad con los niños españoles,  “al frente de una comisión internacional de estudiantes”,  para dar clases en Barcelona[2], y allí descubrió Salomon su vocación de hispanista. De aquella época se acordaría, años después, con vehemencia, ante las iconoclastas y desinformadas acusaciones de otros estudiantes, los de 1968,  en un congreso de la Sociedad de Hispanistas Franceses en Nanterre… Con la II Guerra mundial, tras ser desmovilizado en 1940, sin haber acabado aún los estudios de español, pasó, como resistente a la ocupación nazi, a engrosar las filas de los “combatientes de la sombra” en el Barrio latino de París, con actividades guerrilleras en el maquis del Morvan, después.  Hasta 1947 no sacaría su primera cátedra de español, en la enseñanza media.

Como observaba Pierre Vilar en 1979, tratándose de N. Salomon,  “es difícil separar el hombre de la obra científica”[3] ya que a lo largo de su vida hasta su muerte estuvieron íntimamente imbricadas la militancia por unos ideales y unos valores para él fundamentales y una intensa actividad científica y docente en pro del hispanismo francés e internacional.

La “pasión combatiente” de aquel hombre “frágil de figura, delicado de salud, más bien endeble y enfermizo”, como le vio J. A. Portuondo (Hommage 1), le llevó a emprender unas gestiones a favor de los Rosenberg, las mismas que luego le imposibilitaron viajar a los Estados Unidos (fue miembro del Partido Comunista Francés), a pesar de haber sido reiteradamente invitado por hispanistas norteamericanos, a promover la amistad franco-cubana desde 1961, a luchar por la paz en Argelia con la consecuencia de que una organización facciosa y fascistoide (OAS) le hiciese volar su casa en Talence o a ser víctima, en 1975,  de un brutal intento de secuestro o asesinato en Mendoza, a donde sus colegas universitarios argentinos le habían invitado a dictar unos cursos sobre Facundo. Como escribió H. Bonneville, N. Salomon “no desmayó nunca en sus convicciones políticas, ni ante la rectitud de su conciencia, ni ante la opresión y la justicia, afrontando con sereno y asombroso valor físico las amenazas, la violencia y aun la muerte”. Y recuerda Maxime Chevalier (1977, 12) que muchos de sus amigos no compartieron sus ideas pero que “todos se inclinaban ante la sinceridad y la pasión del hombre y más aún de ser posible ante su altruismo. Nada más ajeno en Salomon que imaginar que con la acción política pudiera uno granjearse algún provecho o algún honor”.  Destaca Bonneville (1977a, 20) que Salomon  « tenía el máximo respeto por las opiniones ajenas con tal que le parecieran sinceras y desinteresadas. A lo largo de su vida, escribe, aquel hombre recto y justo supo alzarse contra la mezquindad, las cohibiciones, la injusticia, el egoísmo y lo inicuo, y con su frágil apariencia, repetidas veces lo hizo arriesgando su propia vida » .

Este fue el militante « valiente y fiel a sus ideas », indisociable del hispanista quien empezó su carrera profesional en 1945 con una intensa                                                                                                                                   dedicación científica y docente en la que no cejaría hasta su muerte.

 

El científico. El campo de investigación de N. Salomon fue desde los inicios al mismo tiempo hispanoamericano desde el fin del siglo XVIII hasta lo más actual y peninsular (la época de Felipe II, y el teatro, fundamentalmente).

Como observa B. Lavallé (1977), Salomon fue uno de los pioneros del americanismo científico en Francia: ahí están sus primeras publicaciones sobre Terras do sim fim de Jorge Amado (1947), sobre Icaza (1949), Gabriela Mistral (1949) o Martín Luis de Guzmán (1953). Se interesó  por casi todos los países latinoamericanos, con un conocimiento directo de muchos de ellos a partir de los años 1950 : México, Venezuela, Colombia, Montevideo, Lima, Chile, Cuba (desde 1961 para una campaña de alfabetización y, en diciembre de 1976, en la Casa de las Américas por última vez), y sobre todo Argentina, en las universidades de Buenos Aires, Cuyo, Córdoba y Tucumán. Tras el paréntesis de la preparación de sus dos tesis a partir de 1963, realizó una intensa producción científica sobre Carpentier, Lizardi, Guillén, Rodó, R. Darío, R. Palma, Payno, Vallejo, Asturias, Neruda (cuyo Canto general hiciera descubrir al público francés con conferencias dictadas a principios de los años de 1950 en Rennes y otras universidades), pero también sobre Justo Sierra que le condujo hasta Galdós y el internacionalismo y cosmopolitismo en América Latina.

En la producción científica de Salomon sobre Hispanoamérica, que, por parte, puede leerse en la recopilación póstuma de 26 de sus estudios hispanoamericanistas (Salomon, 1980), agrupados bajo los marbetes de “Ideologías y mentalidades”, “Literatura y sociedad” y “Poesía americana del siglo XX” pueden destacarse tres áreas privilegiadas:

1. Los temas mexicanos, con un especial interés por la novela (El águila y la serpiente, Los bandidos de Río frío) sobre la que dictó un curso en el Colegio de México en 1964, y Benito Juárez (cf. Salomon, 1975).

2. Los temas argentinos del siglo XIX:  Echevarría, la prensa cuyana, los problemas del gaucho, etc. Y sobre todo Sarmiento y su Facundo, ,  como obra “llena de potencialidades ideológicas y literarias en “estado bruto” —para utilizar una expresión de Noël Salomon—, de todo aquello que, a lo largo del siglo XIX y de nuestro propio siglo, serían « los grandes ejes de la creaciones literarias más poderosas no sólo de Argentina sino que también del continente americano” , como escribió B Lavallé en el prólogo a los ocho estudios recopilados en 1984 (Salomon,1984, 2), a falta de un libro que la muerte le impidió concluir.

3. En cuanto a los temas cubanos tratados por Salomon, remiten tanto a Nicolás Guillén y Alejo Carpentier como a José Martí. Fue N. Salomon el verdadero impulsador de los estudios martianos en Francia, con sus discípulos Paul Estrade y Jean Lamore ; si bien escribió poco sobre Martí, como observa P. Estrade (Salomon, 1980, 7), en su prólogo a Cuatro estudios martianos (“genuina contribución al esclarecimiento y a la valoración de las generosas ideas del “gran senescal del humanismo latinoamericano” donde quedan destacados los principales planteamientos metodológicos, teóricos y prácticos a propósito de Martí y de su obra”), “ahondó mucho y obró bien”, consiguiendo organizar en Burdeos en 1972 unos coloquios sobre Martí abiertos a todas las tendencias, con presencia de cubanos de orientaciones ideológicas distintas y de norteamericanos de la Martí Fundation. 

Sobre su vocación de hispanista peninsular, contó alguna vez N. Salomon cómo en sus años más tiernos le había llamado la atención la situación, en la comedia, del “villano honrado” que reivindica su honor frente a un señor o un militar abusivo y para explicar tal pregnancia emprendió el análisis e interpretación de los 1000 y pico personajes rústicos o seudorústicos presentes en la sola obra de Lope de Vega entre 1580 y 1635, yendo en busca de la existencia real, en carne y hueso, del labrador rico y, en definitiva,  de toda la estructura social del campo de Castilla la Nueva, poniendo por obra “un método histórico-sociológico que no excluye la dimensión literaria” (Elorza, 1972), para descubrir “una relativa coincidencia entre “imagen” teatral y “realidad” histórica.

Esta ingente labor le llevó a Salomon ocho años entre 1951 y 1959, con unos veranos de intenso trabajo en la biblioteca de El Escorial, en la Nacional, o en la de la Academia de la Historia, instalada su familia (su esposa Suzanne y sus hijos) en una casita cerca de la parroquia de Cercedilla donde recordaba Salomon que llegó a verse modificado por el uso popular —e intrahistórico— su apellido: la familia Salomon era conocida allí por los “napoleones”. El resultado de tan pertinaces exploraciones y novedosas reflexiones fueron sus dos tesis leídas en 1959 en la Sorbona y publicadas algunos años después: La campagne de Nouvelle Castille à la fin du XIXe siècle d’après les “Relaciones topográficas (Salomon, 1964), una “excelente investigación de historia demográfica y económica”, según P. Vilar (Homenaje), en la línea de Braudel, Lapeyre, Mauro, y el propio Vilar, y Recherches sur le monde paysan dans la “comedia” au temps de Lope de Vega (1965) donde “la semiología del teatro clásico y su estudio sociológico como producto cultural quedaban claramente delineados”  (Mainer, 1977); un  “intento metódico por aclarar científicamente, a través de irrefutables documentos históricos, las raíces sociológicas y el sentido profundo de una literatura, principalmente teatral, enfocada como expresión de una sociedad, de la realidad vivida de un pueblo, sin ceder al espejismo de una interpretación superficial de la creación literaria”, como dijo H. Bonneville (Homenaje, 11). De ambas obras, luego traducidas al español (cf. Salomon, 1973 y 1985) y de sus incólumes méritos,  hizo Manuel Alvar, en su entrañable recuerdo de Salomon (Homenaje, 410-412), un intuitivo y razonado resumen y balance al que remitimos.

Sobre esta problemática de la sociología del teatro, siguió Salomon publicando estudios (9 entre 1960 y 1977) y también sobre Juan Montalvo y el librero lionés G. Rouillé, impulsando además, entre 1967 y 1970, desde Burdeos, una colección de estudios sobre sociología de la literatura y del libro[4] . Incluso pensó en arriesgar una necesaria síntesis que se titularía “Sociología del Siglo de Oro”. Pero la permanente revisión a que iba sometiendo sus supuestos teóricos posiblemente le impidió llevar a cabo el proyectado libro al par que retrasó la publicación de la traducción al español de sus Recherches sur… que iba enmendando y matizando[5], y sólo vería la luz, más de 20 años después de su primera publicación, y después de la muerte de su autor, en 1985 bajo el título Lo villano en el teatro del Siglo de Oro, un “clásico de nuestros estudios literarios”, como dice A. Amorós. Porque, tras haber procurado descubrir “cuáles eran las relaciones inteligibles entre el nivel histórico-sociológico y el nivel literario”, ya en 1972 destacaba Salomon que “si la literatura está dentro de la historia no es la historia” y “entre literatura y sociedad existen otras relaciones inteligibles que no son de estricta homología”, ya que pueden ser unas “relaciones de inversión de signo, de reflejo y de no reflejo, de mitificación, etc.” (Elorza, 1972), matizando y rectificando a la vez, en alguna medida, la cita de Marx que pusiera como epígrafe a sus Recherches sur…,  sobre cómo el individuo puede llegar a imaginarse que las superestructuras de impresiones, ilusiones creadas con base a unas determinadas formas de propiedad y condiciones de existencia social constituyen “las verdaderas razones determinantes y el punto de partida de su actividad”[6]. Porque si  como escribe J. A. Portuondo a propósito de Salomon (Hommage1, 19), “su concepto de la crítica literaria se enraíza en una aplicación materialista y dialéctica marxista, de la sociología del hecho literario y él mismo se presenta como humilde trabajador científico en la pugna apasionada de las corrientes críticas francesas de nuestro tiempo”, con el “análisis objetivo de las coordenadas sociales que explican la producción (escritura) y el consumo (lectura) del objeto literario”, los que participaron en el coloquio “Creación y público” celebrado en 1972 (27-28 de abril), en la madrileña  Casa de Velázquez[7], recordarán  su advertencia contra el riesgo de esquematismo que acecha al sociólogo y  cómo subrayaba que “los textos son polifónicos desde el punto de vista de la ideología y no pueden reducirse a la práctica de clase de los autores” y que dan lugar a unas “lecturas plurales”. La formulación más razonada –si no definitiva- de los supuestos teóricos y prácticos de la visión salomoniana de la sociología de la literatura, está tal vez, en dicha intervención, luego publicada bajo el título “Algunos problemas de sociología literaria” (Salomon, 1974, 1977).

         Como observa J. A. Portuondo (Hommage1, 21), de toda la producción científica impresa de Salomon , se desprende ante todo “un científico, óptimamente informado, absolutamente actualizado en cuanto a métodos y corrientes”, afincado en la más severa y acuciosa investigación científica” en la que « el aparato crítico, la armazón científica no es mera erudición… ». “Hombre de mucho saber y prudente andar, escribe P. Estrade (Salomon, 1980, 11), el sabio Salomon no redujo (…) el marxismo a dogma seguro pero inservible. Introductor en Francia del marxismo en los estudios hispánicos lo hizo de manera abierta y creadora”, impulsando una visión amplia y abarcadora –global- de la investigación histórica, sometiéndola a una permanente contraste con la de los demás »[8]. Muy representativa de su pensar y de su obrar al respecto es lo que escribió a propósito de la historia literaria (Salomon, 1965, XI): “En su difícil dificultosa escalada, la “historia literaria” sólo es una ciencia objetiva y racional en la medida en que puede consolidar su progresión por unas constantes verificaciones de carácter colectivo. Concebimos la historia literaria como una toma de conciencia de las conexiones al mismo tiempo que los cambios. Así y todo, es menester que las relaciones y las redes de sentido (…) puestos en evidencia por el historiador puedan ser confirmados —bajo unas modalidades a veces diferentes— por otros historiadores que no todos aceptan su Weltanschauung! Fuera de ese “consenso” fundamentado en la razón explicativa, no puede haber ciencia verdadera”[9].

Lo que en su propio obrar consiguió, intentó que lo prosiguieran sus discípulos, inspirando u dirigiendo a muchos hispanistas hacia unas investigaciones de historia y de sociología, a pesar de la “absurda compartimentación de la universidad tradicional” (Vilar, Hommage1).

 

El hispanista. Esta misma visión inspiró por cierto su específica concepción y actuación como hispanista francés e internacional.

         Como hispanista, Salomon se planteó lo hispánico como un mundo ancho, sin fronteras geográficas ni disciplinares ni cronológicas, clara conciencia de la complementaridad de las lenguas, literaturas y culturas ibéricas y de la necesaria cohesión de todas las ramificaciones de nuestra vasta/amplia y múltiple disciplina” (Bonneville, 1977a, 18), y el hispanismo como algo abierto y dialogante. Lo expresan muy bien unas líneas del prólogo suyo a su Vida rural en tiempos de Felipe II (Salomon, 1973, 13), cuando advierte: “ Esta no es la obra de un historiador ni de un sociólogo, sino la de un hispanista que ha necesitado el apoyo de la historia y de la sociología. Pero lo cierto es que no existe hispanismo en sí, separado y aislado de las otras ciencias humanas por una imaginaria muralla de China; si se define como disciplina es ante todo por su centro de interés: España y el mundo hispánico”.

         Esta concepción del hispanismo que, como en el caso de M. Bataillon, supuso una especie de “talante moral” y “un compromiso personal con una patria ajena, aunque profundamente amada”, como destacó J. C. Mainer (1977), la puso por obra Salomon de manera militante —para A. Gil Novales (Homenaje, 407) “había algo misional en el hispanismo de Salomon”— en todas las circunstancias en que le tocó ejercer responsabilidades colectivas.

            Mientras dirigió (de 1960 hasta1974) el Institut d’Etudes Ibériques et Ibéroaméricaines de Burdeos, creado a principios de los años 1940, por Gaspard Delpy, tomando la decisión no poco revolucionaria en la época,  como observa M. Chevalier (1977, 14), de no ser candidato a una cátedra en la Sorbona.

         Bajo su dirección también, el Bulletin hispanique se abrió a los temas latinoamericanos y la antigua Facultad de Letras de Burdeos acogió cada año a unos conferenciantes o profesores invitados de Hispanoamérica[10] o de Brasil. Se estableció una cooperación duradera que también concernía a los geógrafos, con la universidad de Mendoza y optó Salomon por incorporar al equipo docente del Departamento de estudios hispánicos a un historiador de México –François Chevalier (Lavallé, 1997).

         Como sucesor, en 1971[11], de Marcel Bataillon en la presidencia de la Société des Hispanistes Français de l’Enseignement Supérieur hizo que se acentuara la coherencia científica de los congresos anuales, con temas específicos a partir de 1973, y creó  un Boletín bibliográfico para dar a conocer las publicaciones de los hispanistas franceses.

         Como vicepresidente de la Asociación Internacional de Hispanistas, elegido en el III Congreso de Salamanca (1971) donde leyera una conferencia plenaria sobre « Dos fuentes antillanas y su elaboración en El siglo de las luces » , y encargado de la organización del IV Congreso, en Burdeos, cuna con Toulouse del hispanismo francés, impulsó una concepción novedosa del debate científico, con la introducción de y de los encuentros de investigadores y una distribución de las comunicaciones « en categorías no exclusivamente de géneros y de épocas », sino agrupándolas por categorías metodológicas..

 

El maestro. Esta misma concepción dinámica y abierta del hispanismo inspiró su magisterio, porque Salomon fue un verdadero maestro. Empezó su carrera docente en 1945, fecha en la que sacó, con el primer puesto en las oposiciones, una cátedra de español en la enseñanza media, primero en Lyon como profesor de Liceo (Lycée Ampère) e iniciador de una enseñanza de español en la Facultad de Letras, y, a partir de 1948, en Burdeos, donde ocupó interinamente la cátedra de lengua y literatura de España y América latina hasta que, tras doctorarse en 1959, pasó a ser titular de ella.

         Fue Salomon un pedagogo, totalmente dedicado a su tarea docente y universitaria. Como observó Henry Bonneville, su sucesor como presidente de la Société des Hispanistas Français (1977ba), no había « ningún academicismo sentencioso en su enseñanza, nada de afirmaciones doctorales y rotundas, sino la sencillez precisa en la exposición, el rigor de la dialéctica, una didáctica desprovista de didacticismo. Poesía como pocos el arte de sugerir, de acuciar el razonamiento y el discurrir lógico del pensamiento. Sabía despertar inquietudes y abrir caminos » ; « siempre deseoso de aprender de los demás, circunspecto en sus juicios, siempre matizados, nunca definitivos : obstinado como buen bretón, tanto en comprender como en convencer, preocupado por despertar los espíritus, como por velar por el rigor en el método, sin jamás imponer su ley », con una impresionante autoridad libre de autoritarismo. Como dijo Manuel Alvar (Homenaje, 413) “él sabía que el magisterio es –sólo y tan sólo- comunicación de amor. El dómine puede ser hasta sabio; pero Salomón sabía que los discípulos buscamos otras cosas en los maestros ».

Todos los que le conocieron se acuerdan muy especialmente de esa campechana manera de coger del brazo al amigo o al discípulo para entablar la conversación, esta manera de escuchar al otro, atenta e intensa, hasta que le llegara el turno de la palabra para matizar o replicar, para debatir. Esas “largas, larguísimas, y lentas horas de conversación” con esa voz clara y casi blanca y su peculiar elocución debida a la falta de aire —el asma le enrarecía el aire—, erguida la cabeza, con cierta “gaucherie en el porte » (Bonneville, sf), acompañando con todo el cuerpo un pensamiento sencilla y precisamente expresado, sin efectos retóricos, y como inspirado, no raudo sino metódico y dialéctico. Pero lo que más impactaba tal vez —todos los que le recordaron no dejan de mencionarlo— era su mirada de ojos claros y azules « inquietos y centelleantes » (Vilar, Homenaje) y « disparados siempre hacia las dianas más esquivas” (Alvar, Homenaje, 411), una «  mirada directa, de penetrante acero a veces, cuando escuchaba con atención o trataba de convencer, a veces lejana y soñadora, cuando, tratando de profundizar la idea parecía ensimismarse en la meditación, sin dejar por tanto de permanecer extrañamente presente » (Bonneville, 1977), una « mirada pura y ardiente inscrita en un ascético semblante », donde Robert Escarpit (Hommage 1), percibía « la dureza monolítica del granito”, hasta que la risa de pronto daba luz (al) rostro » (Alvar, Homenaje, 41). Esa “figura pequeña, viva, nerviosa, inteligente con algo de ardilla y algo de águila” como lo retratara A. Amorós en 1984.

En una época en la que el magisterio solía ser aún muy personalizado, Noël Salomon quiso y supo hacer que la investigación fuera cosa de equipos y pluridisciplinar, como fuente de debate colectivo, para ir animando y orientando una ulterior producción científica. De ahí, entre otros ejemplos, el seminario celebrado en 1968 (17-18 de febrero) sobre “Economía, sociedad y literatura en España a finales del siglo XIX”, los coloquios sobre « La question de la bourgeoisie » (1970), sobre José Martí (1972), sobre  « Creación y público » (1972), y, en cierta medida, los coloquios celebrados en  Pau, bajo la dirección de Manuel Tuñón de Lara, en los que participó, lo mismo que en Poitiers, sobre César Vallejo,, en 1971, en la Facultad de Letras de Besançon, por iniciativa de Albert Dérozier, con motivo de los congresos de los hispanistas franceses, en el Centro de Estudios e Investigaciones Marxistas (CERM), etc.

         De su obra son testigos tanto sus escritos (algunos de ellos recopilados post mortem) como los hombres y mujeres hispanistas que bajo su magisterio y con él se formaron: en 1977, cuando murió, más de 20 jóvenes hispanistas (hoy veteranos o ya fallecidos) estaban investigando bajo su dirección para lo que entonces se llamaba una « tesis de estado ». Muchas de ella, dirigidas después de la muerte de N. Salomon, por Robert Jammes, Albert Dérozier, Paul Verdevoye, Joseph Perez sobre todo, fueron leídas con el mimético —humilde y ambicioso a la vez— título de « Recherches sur… » (investigaciones sobre…), como la tesis principal de Salomon ; en alguna medida, han prolongado implementándolas muchas opciones orientaciones suyas sobre sociología del teatro, el mundo campesino contemporáneo, la sociología del hecho literario, las ideologías y las estructuras sociales y económicas en España e Hispanoamérica. En el homenaje dedicado en 1979 a su maestro (Hommage2) contribuyeron la casi totalidad de sus discípulos y muchos más…

Como observó R. Escarpit, N. Salomon fue el artífice de la « escuela hispanista de Burdeos » —Salomon siempre ponía comillas— e hizo que irradiara por el mundo entero.

 

         Murió Noël Salomon el 23 de marzo de 1977, en Burdeos, pocos días antes que muriera Marcel Bataillon (4 de abril), de quien fuera el alumno, sabiendo que la muerte le esperaba[12], con una especie de sereno estoicismo[13].

Para la historia y la actualidad del hispanismo internacional,  importaba recordar a aquel hombre de temperamento ascético y voluntad férrea, de estricta ética personal y exigencia moral e intelectual, de cuya aparentemente frágil complexión se desprendía una impresionante energía puesta al servicio de un firme y exigente ideal político y humano y del hispanismo: un maestro y un ejemplo.

 

Jean-François Botrel (Univ. Rennes 2/UNED)

 

 

 

Obras citadas:

 

Bonneville, Henry, « Noël Salomon, Président de la Société des hispanistes Français », Bulletin Hispanique, LXXIV, 1-2 (janvier-juin 1977), pp. 17-21.

----, Noël Salomon : Porque morían hombres en Madrid », Ínsula, n° 370 (sept. 1977), p. 12.

----, « Discours… », in : Société des Hispanistes Français, Actes du XIX Congrès (Nice 78). A la mémoire de N. Salomon et M. Bataillon. Les genres littéraires et leurs rapports avec l’histoire, Nice, Université de Nice, s. f., pp. 11-15.

Chevalier, Maxime, « Noël Salomon (1917-1977) », Bulletin Hispanique, LXXIV, 1-2 (janvier-juin 1977), pp. 11-15..

Elorza, Antonio, « Por una sociología de la cultura española. Noël Salomon », Triunfo, n° 528 (11-XI-1972).

Lavallé, Bernard, « IV - L’Université Michel de Montaigne - Bordeaux 3 et l’Outre-Mer », in : A. Huetz de Lemps, Les relations des universités et centres de formation de Bordeaux avec l’Outremer, Les Cahiers d’Outre-mer, n° 200 ( Octobre Décembre 1997).

Homenaje=Gil Novales, Alberto (ed.), Homenaje a Noël Salomon. Ilustración e Independencia de América, Barcelona, Universidad Autónoma de Barcelona, 1979.

Hommage1=Centre d’Etudes Cubaines, Hommage à Juan Marinello et Noël Salomon. Cuba, les étapes d’une libération. Actes du Colloque international des 22, 23 et 24 novembre 1978, Toulouse, Université Toulouse Le Mirail, 1979.

Hommage2=Société des Hispanistes Français, Hommage des hispanistes français à Noël Salomon, Barcelona, Laia, 1979.

Mainer, José Carlos, « En la muerte de Noël Salomon », Ínsula, 370 (sept. 1977), p. 12

Salomon, Noël, La campagne de Nouvelle Castille à la fin du XVIe siècle d’après les « Relaciones topográficas», Paris, SEVPEN, 1964

----, Recherches sur le thème paysan dans la « comedia » au temps de Lope de Vega, Bordeaux, Institut d’Etudes Ibériques et Ibéroaméricaines, 1965, 946 p.

----, La vida rural castellana en tiempos de Felipe II, Edición castellana revisada y aumentada por el autor, con la colaboración del traductor (Francesc Espinel Burunat) y de J. Fontana,  Barcelona, Planeta, 1973, 428 p.

----, « Algunos problemas de sociología de las literaturas de lengua española », in : J.-F. Botrel, S. Salaün (eds.), Creación y público en la literatura española, Madrid, Castalia, 1974, pp. 15-39; Casa de las Américas, 102 (mayo-junio 1977, pp. 2-12.

----, Juárez en la conciencia francesa (1861-1867), México, Secretariado de Relaciones Exteriores, 1975, 162 p.

----, Etudes américaines, Bordeaux, Ed. Bière, 1980, 490 p.

----, Cuatro estudios martianos. Prólogo de Paul Estrade, La Habana, Centro de Estudios Martianos y Casa de las Américas, 1980, 101 p. (Cuadernos de estudios martianos).

----, Realidad, ideología y literatura en el « Facundo » de D. F. Sarmiento, Amsterdam, Rodopi, 1984.

----, Lo villano en el teatro del Siglo de Oro, Madrid, Castalia, 1985.

 

 

 

 



[1] Según Jean-Noël Salomon, hijo de Noël, el apellido proviene del bretón SA (abreviación de saezh=saeta) y de LOMON, deformación de LOMAN (=que enseña el camino).

[2] Información de Jean-Noël Salomon a JFB.

[3] Todas las citas del francés se han traducido al español.

[4] Colección de publicaciones sobre sociología de la novela, el teatro, el libro de lengua española (1967-1970), con trabajos del propio Salomon, M. Chevalier, Jean Sentaurens, José María Díez Borque y J.-F. Botrel.

[5] En una carta al autor de estas líneas de 21 de octubre de 1972, escribía N. Salomon : “quiero consultar algunas ediciones antiguas (en la Biblioteca nacional) para enmendar mi libro sobre el “tema campesino”.

[6] « No será el marxismo como método abierto el que negará el papel de la individualidad creadora. Por el contrario, ayuda a ver cómo sólo una individualidad rica y pujante fue capaz de vivir plenamente su tiempo, de identificarse con lo que la conciencia social tenía de activo y creador, de traducir estéticamente lo que encerraba en sí de antiguo y novedoso », escribe Salomon (1985, 12), refiriéndose a Lope de Vega, y , en1972, animaba a este investigador principiante, “a no encerrar su investigación en una perspectiva únicamente cuantitativa, sino a introducir también una perspectiva global y cualitativa del fenómeno de la comunicación literaria”.

[7] En septiembre (¿?) de 1972 participó Salomon, en México, en un Coloquio internacional de sociología de las literaturas hispanoamericanas.

[8] Solía decir Pierre Vilar que « no se es historiador marxista ; se procura serlo » y que « toda investigación marxista es global, o lo había de ser ».

[9] En algún momento, se contempló, con parte de sus discípulos, un proyecto –fallido- de Historia literaria de España inspirada en sus planteamientos en Histoire littéraire de la France

[10] Recuerdo, por ejemplo, en 1965, en Burdeos, a Nicolás Guillén leyendo su Son entero y a Alejandro Carpentier con su inimitable acento francés.

[11] En 1976, decidirá no seguir en el cargo.

[12] El 17 de enero de 1977, escribía a JFB : « mi salud no me permite abusar de mis fuerzas ».

[13] De sus papeles existe un inventario por Philippe Billé (Bordeaux II, SCD, 1998).